Alguien dijo una vez que las escenas son ladrillos y la película un muro, pues son éstas las que conforman poco a poco el argumento y las que determinan el conjunto total. John August es un guionista y director de cine, muy conocido por sus frecuentes colaboraciones en guiones junto al archiconocido Tim Burton, en películas como Dark Shadows, Corpse Bride, Big Fish, Charlie and the Chocolate Factory, y Frankenweenie, entre otras muchas. En su blog, August ofrece una serie de lecciones orientativas sobre su manera de contar una historia. Estas lecciones se resumen en 11 pasos, 11 pasos sobre cómo escribir una escena.

1. ¿Qué debe ocurrir en la escena?

Esto no lo deciden los personajes, lo decide el escritor. Tú. ¿Qué necesitas que ocurra? ¿Qué quieres que ocurra? Haz un boceto mental muy básico, y que pueda resumirse en pocas palabras, sobre lo que debe ocurrir en la escena que vas a desarrollar. Al menos necesitas una idea aproximada de lo que vas a contar. No respondas a las demás preguntas hasta que no tengas claro este punto.

2. ¿Qué ocurriría si la escena fuese omitida?

Si te has planteado incluir una escena concreta en tu historia tiene que tener un motivo de peso. No incluyas algo simplemente porque te parece divertido, o porque te gusta cómo funciona como escena independiente. Recuerda que estás trabajando con ladrillos, e intentas construir un muro. Si en ese muro de ladrillos rojos colocas un ladrillo blanco porque sí, porque te gusta el color blanco, el resultado final va a ser incómodo para la vista. El espectador notará fácilmente que esa escena está de más, pues no existe cohesión con el resto de la historia.

3. ¿Quién debería estar en la escena?

Echa un ojo atrás a tus personajes y haz un repaso. A veces tenemos muy clara una escena, tanto que pasamos por alto qué tal sería meter a un personaje inesperado en ella. Haz un ejercicio mental e imagina qué pasaría si personajes con los que no contabas apareciesen y le diesen un giro interesante a la trama. Para pasar a la siguiente pregunta primero debes tener muy claro qué personajes son clave en la escena que vas a narrar.

4. ¿Dónde podría tener lugar la escena?

Nunca te aferres a un único escenario, baraja y medita todas las opciones posibles. No ancles una escena a un lugar antes de tener todo lo demás desarrollado. Del teatro hemos aprendido que lo más importante de una escena son los personajes y sus diálogos. El decorado es secundario. Decide cuál sería el lugar idóneo para dicha escena una vez hayas concretado los acontecimientos que van a ocurrir, nunca lo hagas al revés.

5. ¿Qué es lo más sorprendente que podría ocurrir en la escena?

Una de las herramientas más poderosas del escritor es su imaginación, por no decir la más poderosa. Utilízala para imaginar infinitas posibilidades y eventos que harían de la escena algo maravilloso. Algo sorprendente no tiene por qué ser necesariamente la aparición de un personaje, o una acción en concreto. A veces basta con una frase del personaje menos esperado para ponerlo todo patas arriba.

6. ¿Es una escena larga o una escena corta?

Sé consciente del tiempo que va a llevar esta escena desde el principio. No empieces a amontonar acontecimientos sin venir a cuento, alargarás una escena que ya de por sí era perfecta hace un buen rato. Sintetiza todo lo que puedas: aunque este método es válido para escribir una novela, está enfocado principalmente al cine. Y a la hora de montar una película cada segundo es crucial. Debes prescindir de toda la información obvia e innecesaria.

7. Haz una tormenta de ideas para obtener al menos tres posibles desenlaces de dicha escena.

Todo proceso creativo requiere una montaña de ideas. Un brainstorming, o tormenta de ideas, consiste en exprimir todas las ideas que se te pasen por la cabeza y anotarlas. Por muy absurda que sea, esa idea puede transformarse en algo genial. O quizá dos malas ideas sin sentido pueden unirse y dar como resultado algo magnífico. Elige tres posibles desenlaces para la escena a partir de un brainstorming y selecciona la que consideres más adecuada para el conjunto final.

8. Reproduce la escena en tu cabeza.

Imagina que vas al cine a ver la escena que quieres escribir. Visualiza una pantalla donde se sucede la secuencia tal y como te gustaría. Cuando hayas visto claramente lo que quieres ver, pasa al siguiente paso y reprodúcelo sobre el papel.

9. Haz un borrador.

Escribe un borrador del guión. No profundices en detalles, limítate a captar la esencia de la escena. Aunque en tu mente ya sea algo sólido, necesitas verlo plasmado en una hoja. Muchos errores sólo se manifiestan cuando nos ponemos a escribir.

10. Escribe la escena completa.

Llegados a este punto ya sabes lo que tiene que ocurrir, dónde tiene que ocurrir y a quienes les tiene que ocurrir. Ya sabes la duración de la escena. Ya has barajado todas las opciones y te has decantado por las mejores. Además tienes un borrador que te ha permitido encontrar los últimos fallos de tu guión. Ahora sólo queda plasmarlo todo en un papel, esta vez definitivamente y con todo lujo de detalles.

11. Repite 200 veces.

Cuando nos decantamos por el oficio de escritor, ya sea para prensa, editorial, guión, etcétera, sabemos dónde nos estamos metiendo. Es un trabajo que consiste en repetir una y mil veces, hasta que todo quede tal y como queremos. Una película tiene aproximadamente 200 escenas, 200 ladrillos, así que acostúmbrate a repetir este proceso sin frustrarte. Necesitarás tiempo y paciencia para conseguir buenos resultados, pero merece la pena.

Haz la prueba. Sigue estos consejos y escribe una escena, aunque sólo sea para comprobar el resultado. Con un poco de práctica terminarás desarrollando escenas estupendas casi de manera automática.

¿Te han sido útiles estos 11 pasos? ¿Qué dificultades encuentras a la hora de desarrollar una escena?
Déjame tu opinión en los comentarios.