Mucha gente me ha comentado el mismo problema que se les presenta cuando, incitados por un espíritu creativo, buscan una respuesta a las siguientes preguntas: ¿cómo ser escritor?, ¿cómo escribir un libro y tener éxito?, ¿cómo vivir de la escritura? o cuestiones similares. El resultado de la búsqueda es desalentador en la inmensa mayoría de los casos, ya sea navegando por internet, leyendo ciertos libros, o preguntándole a personas que saben menos de lo que creen saber.

Al parecer un gran número de opiniones coinciden en que, para ser escritor, tienes que tener un don, ser un genio, o como mínimo haber sacado matrícula en las clases de Lengua y Literatura en el colegio. Otra creencia muy extendida consiste en que si no has leído mucho, no puedes ser escritor. Como si los escritores fuesen seres que nacen, viven y mueren rodeados de libros. Todo eso es mentira.

Decir que una persona necesita haber leído montones de libros para ser escritor es tan osado como decir que una persona necesita haber visto montones de cuadros para ser pintor. Son aspectos diferentes y aunque bien es cierto que se influyen mutuamente, no son decisivos. Una persona que se ha pasado la vida de museo en museo y que se conoce al detalle toda la teoría pictórica, puede estar toda su vida intentando pintar un buen cuadro y no conseguirlo nunca. Del mismo modo que una persona que no sepa ni quién fue Velázquez sería capaz de pintar obras asombrosas que pasasen a formar parte de la Historia del Arte. Hay casos reales de ambos ejemplos, y de un modo idéntico se puede plasmar en el ámbito literario. Al fin y al cabo, ambos géneros son arte.

Hay personas que se han pasado la vida leyendo libros, viviendo en la biblioteca y con una torre de libros sobre su mesita de noche. Luego, esa misma persona, es incapaz de inventarse una buena historia y menos aún, de plasmarla correctamente sobre un papel. El caso inverso, el de alguien que ha leído un par de libros en toda su vida y es un narrador nato capaz de inventar historias que ni los mejores guionistas, también se ha dado.

No obstante, es absolutamente innegable que leer favorece a la escritura. Que leer no sea determinante para escribir no quiere decir que no sea altamente recomendable. La idea que quiero trasmitir con todo esto no es “no leas, no te hace falta para ser escritor”, lo que pretendo es que todos comprendan que nunca es tarde para empezar a leer y nunca es tarde para empezar a escribir. Si tú eres un lector nato, enhorabuena, pero has de entender que existe mucha gente que no tiene esa facilidad para enamorarse de la lectura. Y muchos de ellos, con talento para las palabras, desisten en el oficio de ser escritores por el inconveniente de no ser lectores acérrimos.

Ahora, que quede muy claro: alguien puede escribir historias maravillosas con escasa cultura literaria y en estos casos, precisamente por esa capacidad innata para la escritura, es cuando más hay que leer. Pero no te preocupes, nunca es tarde para empezar.

Recapitulando: ¿quieres ser escritor? Pues escribe. Así de fácil. Cuanto más escribas y aprendas de los errores, mejor escritor serás. Cuanto más leas, más creativo y mejor escritor serás. No hay ningún truco, no hay una fórmula secreta para convertir un libro en best seller, y quien te diga lo contrario te está mintiendo. Si existiese una fórmula mágica, todo el mundo vendería best sellers y todo aquel capaz de sostener una pluma sería un escritor rico y famoso. Que no te vendan humo. Detrás del oficio de escritor hay mucho esfuerzo e incontables horas de dedicación, incluso mientras no se está escribiendo. ¿Qué puedes sacar en positivo de todo esto? Que no necesitas un don para serlo. Escribe, escribe y escribe. Pasión, esfuerzo y conocimiento, es todo cuanto necesitas.