El Libro de la Vida. Una algarabía maravillosa, repleta de luz y delicias visuales que embriagan los sentidos a la vez que emociona con unos personajes entrañables y llenos de vida. Sin lugar a dudas, un auténtico regalo para la vista.

Manolo y Joaquín son dos amigos que compiten por el amor de María. Una historia un tanto tópica si no fuese porque dos dioses de la Muerte se juegan el destino del mundo con una apuesta sobre quién de los dos muchachos se casará con María. Manolo viajará a través de tres mundos alucinantes y sobrecogedores, haciendo lo imposible por conseguir el corazón de su amada. Todo ello mientras sostiene un debate moral que le obliga a elegir entre la aprobación de su familia y su pasión por la música. Una historia que nos empapa con las maravillas de la cultura y el folclore mexicano, dando vida a un mundo fantástico e inolvidable, habitado por unos personajes a quienes se les coge cariño solo con verlos.

“…lo mejor de la película es la magia y el colorido con el que viste a los personajes y decora los escenarios.”

Jorge R. Gutiérrez, director de la película, y guionista junto a Douglas Langdale, da el salto a la gran pantalla con una fuerza espectacular. El film podría incluirse dentro del género de animación, fantástico y comedia, con un enfoque infantil que no desatiende en absoluto al público adulto, tratando temas como la superación personal, el deseo de aceptación, la confianza en uno mismo y el conflicto ante los miedos más profundos de nuestro ser. El argumento no es nada del otro mundo, pero aunque te contasen la película de principio a fin, merece la pena verla solo por el asombroso despliegue visual que ofrece. Cuenta además con un sólido reparto, con personajes justificados y sorprendentemente originales, aunque sus diálogos sean algo pobres. La música, mención especial al trabajo de Us The Duo, casa a la perfección con lo que ven nuestros ojos. Canciones pegadizas y emotivas, abundantes pero no excesivas. Pero sin duda, lo mejor de la película es la magia y el colorido con el que viste a los personajes y decora los escenarios. Sin exagerar, pasarás secuencias enteras con la boca abierta; tu cerebro no sabrá cómo reaccionar ante semejante despliegue de luces y detalles. Sublimidad en estado puro.

A modo de conclusión, los deslices de esta película, como los diálogos y diversos tópicos a los que recurre en su trama, no son suficientes para eclipsar la maravilla visual y emocional que nos ofrece El Libro de la Vida. Un caramelo que entra en tu boca desde el primer minuto y se deshace lentamente, dejando en el paladar una maraña colorista, con excesivos pero agradables detalles, escenas frenéticas y estimulantes, pinceladas de humor y un diseño visual sencillamente espectacular.

Lo peor: Los diálogos, bastante pobres.

Lo mejor: El diseño visual.

 Valoración

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