El Emperador y sus Locuras (The Emperor’s New Groove) probablemente sea la película más estrafalaria y desternillante de Disney. Es absurda, frenética, dinámica y caótica, nada que ver con el tipo de películas de animación a las que el estudio nos tiene acostumbrados. Sin embargo, no se parece en nada a lo en un principio iba a ser. En su idea original, El Emperador y sus Locuras había sido planteado como un musical al más puro estilo La Sirenita (The Little Mermaid) y fue descrita como “una comedia romántica musical al más puro estilo Disney”. Incluso el cantante Sting escribió ocho canciones originales para la película, que iban a ser cantadas por los propios personajes. Tristemente, ninguna de ellas se incluyó tras los drásticos cambios que sufrió el film.

Fue una decisión radical que puso patas arriba al estudio, ya que normalmente no se hacen cambios tan tajantes a una altura tan avanzada del proyecto. Incluso ya tenían el diseño de todos los personajes principales y sus respectivos actores de doblaje. Se habían invertido cantidades ingentes de dinero en la producción y un cuarto de la película ya estaba hecha.

¿Qué hizo a Disney cambiar de idea?

Todo el equipo estaba muy contento e ilusionado con la película. Fue titulada como El Reino del Sol (Kingdom of the Sun) y aunque compartía algunos elementos con la versión que tenemos hoy, la esencia era tan diferente que podría pasar perfectamente como una película completamente distinta, aunque ambientada en el mismo lugar.

En un principio, nada parecía apuntar a que la película fuese a ser mala en ningún aspecto. El equipo que la respaldaba trabajaba con todo su cariño y esmero y el proyecto avanzaba a pasos agigantados. Pero después del bajo rendimiento que obtuvo Pocahontas y El Jorobado de Notre Dame, recientemente estrenadas, Disney decidió cambiar de estrategia y optaron por algo más divertido y desbocado. Temían que la gente interpretase aquella película como la típica peli de Disney llena de canciones forzadas y con una subtrama demasiado madura para los niños, algo que no les había funcionado en sus dos últimos estrenos.

La película que no viste

Voy a asumir que has visto El Emperador y sus Locuras y, a partir de ahí, te contaré la película que Disney no quiso que vieses.

La historia se centraba en Pacha, quien iba a ser un hermano gemelo del emperador Kuzco (que en dicha versión se llamaba Manco). Pacha mantenía su oficio de un humilde cuidador de llamas, al igual que Manco era el ególatra y presumido emperador. Cuando se conocen, de casualidad, deciden intercambiar sus roles por un tiempo, por mera diversión y para ver el mundo desde una perspectiva totalmente opuesta.

Por otro lado está Nina, la prometida del emperador, obligada a casarse por cuestiones políticas. Nina no soportaba el egoísmo y orgullo de Manco y la relación de ambos era tensa y forzosa, hasta que conoce a Pacha. Ignorando que se trataba de un gemelo, Nina se sorprende al ver que el emperador había cambiado de la noche a la mañana, ahora es dulce, cariñoso y amable. Nina y Pacha se enamoran (Sting incluso escribió una canción sobre su romance).

Por desgracia, Nina quedó completamente eliminada de la versión final de la película. Nos quedamos sin una princesa Disney muy valiosa. Y es que, según sus creadores, rompía con el prototipo de princesa. Era una chica peleona, de ideas claras, con mucho carácter y que percibía el amor de una forma menos “de cuento de hadas”. Pero al perderse el género romántico de la película, la historia de amor sobraba. Y el rol de Nina como prometida del emperador era prescindible.

En otro frente de la historia estaba Yzma. En esta versión, Yzma era una bruja que buscaba desesperadamente la forma de volver a ser joven. Ella culpaba al Sol de haberle arrebatado la juventud y quería apagarlo usando la magia. Cuando encuentra al emperador y descubre lo que Pacha y él se traen entre manos, Yzma le amenaza con contar su secreto si él no la ayuda (Manco es algo así como la “encarnación” del Sol). Manco se niega y ella lo maldice, convirtiéndolo en llama.

Hucua era un pequeño amuleto mágico viviente que pertenecía a Manco. Sin embargo, Hucua se cansa de la actitud del emperador y se pone del lado de Yzma, ayudándola a derrocar a Manco. Este iba a ser el secuaz de la villana, pero sin los toques humorísticos tan entrañables de Kronk. Al menos en esto fue todo un acierto reemplazar a Hucua por Kronk.

Más problemas con la nueva versión

Incluso cuando El Reino del Sol se convirtió en El Emperador y sus Locuras y la nueva película ya estaba en producción, surgieron más inconvenientes. Algunas escenas tuvieron que ser parcialmente recortadas y otras incluso eliminadas por completo. Una de ellas en concreto fue la más sonada, ya que estaba prácticamente terminada en su totalidad cuando Disney decidió eliminarla.

Se trata de la escena en la que Kuzco enseña a Pacha la maqueta de su pueblo. Entonces le pregunta qué lado de la colina es más soleado. Es aquí donde Kuzco revela su plan de construir Kuzcotopía (una casa de verano con parque acuático incluido), justo donde ahora está el poblado de Pacha. Todo el asentamiento sería destruido y los aldeanos expulsados de allí a la fuerza.

En esta parte, Pacha tenía una “visión” donde imaginaba la escena en su cabeza. Como he dicho, ésta escena llegó a hacerse prácticamente en su totalidad y en ella aparecía Pacha dentro de la maqueta, mientras un grupo de soldados del emperador llegaban al pueblo y empezaban a arrasarlo y quemarlo todo. Entre la maqueta a tamaño real aparecían aldeanos de cartón que los guardias, de carne y hueso, trozeaban con sus hachas sin piedad.

Esta escena tan dramática chocaba abruptamente con la esencia real del film, así que decidió suprimirse. Supongo que Disney nos ahorró un trauma a todos los que vimos la película de pequeños.

Pero la polémica no acabó ahí.

En el proyecto original, al final Kuzco construía Kuzcotopía. No en el pueblo de Pacha, pero sí al lado, después de talar un buen trozo de selva. Esto daba un mensaje terrible respecto a la deforestación que azotaba (y azota) el Amazonas y otras zonas troplicales. La destrucción de un ecosistema para construir un resort de lujo para satisfacer los caprichos del emperador, no era algo que la gente quisiese ver. Muchas opiniones saltaron en defensa del medioambiente, aunque fuese sola una película. Finalmente, Kuzcotopía no se construyó. En su lugar, tenemos lo que ahora se ve en la película: Kuzco disfruta de los lagos y ríos de la selva como si fuese su propio parque. Y deja tras de sí un mensaje verde: El mejor lugar para disfrutar y divertirse, es la naturaleza en compañía de buenos amigos. Fue todo un acierto rectificar a tiempo, porque me habrían jodido la película entera con ese otro desenlace.

Como conclusión final, decir que me duele que prescindieran de personajes con tanto carisma y potencial como Nina y la idea de los gemelos era bastante divertida. Francamente, no creo que hubiese sido un fracaso como Disney esperaba, siempre y cuando hubiesen sabido plasmar la cultura inca más allá de lo meramente estético. Pero tampoco me molesta que cambiasen de opinión. El Emperador y sus Locuras es una gran película y con la que más me he reído. No hay que ver esto como una desgracia, porque si hubiesemos visto la película que nunca se hizo, no habríamos visto la que tenemos ahora.

Si te gustan este tipo de artículos sobre “lo que pudo ser y no fue de Disney”, dejamelo en los comentarios y traeré más. Hay un montón de películas que sufrieron cambios drásticos durante su desarrollo y son historias dignas de enmarcar en un post.