¿Qué es el Retrofuturismo?

El concepto de retrofuturismo está sujeto a un continuo debate, mas cuenta con una definición genérica: es un movimiento ucrónico social y artístico que basa su inspiración en el concepto de futuro de una época pasada concreta. Se trata de rescatar del pasado las expresiones artísticas que precedieron al año 1960, para adaptarlas a un hipotético futuro utópico o distópico. Presentando una fusión entre la estética retro con la tecnología moderna y vanguardista del futuro planteado.

El término retrofuturismo se usó por primera vez en el año 1983, por el editor Lloyd John Dunn, para más adelante convertirse en el título de una revista: Retrofuturism. A día de hoy está presente en multitud de campos, como la literatura, el cine, los videojuegos, la moda, la arquitectura, y en otras muchas expresiones artísticas.

El retrofuturismo es uno de esos conceptos difíciles de entender atendiendo únicamente a su definición. Para comprenderlo correctamente es aconsejable echar un ojo a las obras centradas en dicho movimiento. Una vez te sumerges, ya sea mediante un libro, una película, un cómic, incluso un videojuego, el concepto retrofuturista cobra vida y se vuelve fácilmente entendible y reconocible. Podría decirse que es un estilo artístico, o una mezcla de estilos, y la mejor forma de entender un género artístico es imbuyéndose en él.

Subgéneros Retrofuturistas

Dado que abarca un amplísimo periodo histórico, no se puede explicar el retrofuturismo mediante una serie de características, ya que cada época cuenta con las suyas propias. Aunque sí es cierto que dentro del propio género retrofuturista muy a menudo coincide la tendencia a crear sociedades utópicas o distópicas, siempre llevando a la sociedad a su punto de inflexión más extremo. Los cuatro temas retrofuturistas más conocidos, importantes y característicos son los siguientes:

Steampunk

chicaG. Wells y Julio Verne, los padres de la ciencia ficción, son los precursores de este género retrofuturista que presenta una ambientación muy similar a la época victoriana londinense, pero desde una perspectiva totalmente diferente. En esta se plantea un mundo ucrónico en plena Revolución Industrial donde el vapor ha sido el recurso energético más potenciado. Podría decirse que es la característica principal de este subgénero ya que, de hecho, steam significa vapor en inglés. A menudo, el Steampunk puede verse ambientado en un Siglo XIX ucrónico, en la edad contemporánea o incluso en un futuro muy lejano. En este último caso se pueden ver elementos tan curiosos como un brazo biónico que funciona mediante vapor, o incluso aviones funcionales de vapor tan rápidos como un caza. Dado que la humanidad ha evolucionado tecnológicamente de un modo totalmente distinto al que conocemos, ha dando como resultado un universo alterno que fusiona el Siglo XIX con nuestro mundo. Algunos ejemplos típicos de Steampunk en los distintos campos artísticos sería: la novela de Julio Verne Viaje al centro de la tierra, la película Wild Wild West y la novela gráfica La Liga de los Hombres Extraordinarios.

Atompunk

La amenaza atómica es la piedra angular del Atompunk. Este subgénero comprende su periodo histórico entre los años 1945 y 1965, donde la energía atómica estaba en boca de todos. El hombre empezaba a realizar sus andanzas fuera del planeta en los primeros programas aeroespaciales y la energía atómica había cambiado radicalmente la mentalidad global.  Este género está menos depurado que el Steampunk y el Dieselpunk, pero no por ello es menos interesante. Si eres aficcionado a los videojuegos, la saga Fallout presenta el escenario que mejor representa el Atompunk. Un ejemplo dentro del cine sería El Gigante de Hierro, pues también reúne componentes muy ligados a este tipo de universo. En cuanto a la literatura, apenas existen referentes de renombre que hayan abordado el Atompunk, o al menos yo aún no he descubierto ninguno.

Dieselpunk

videophonecopyEl Dieselpunk plantea un universo alterno entre los años 20 y 50 que bebe mucho del cine negro, buscando combinar el espíritu de una era pasada con las tecnologías más punteras de le era moderna actual. Generalmente se engloba dentro de las ucronías y casi siempre de carácter distópico. En un mundo de estas características es habitual encontrarse con ordenadores que reproducen videoconferencias, robots que hacen las tareas del hogar, satélites espía de tecnología avanzada e incluso armas de plasma. El videojuego Bioshock, la película Dark City y la novela gráfica 1899 son algunos ejemplos de Dieselpunk.

Bitpunk

El Bitpunk desata cierta polémica, ya que muchas opiniones no lo consideran como un genero retrofuturista. Recurre al neón y a la informática como ingredientes esenciales, con una época comprendida entre el final de 1970 y el principio 1990. Ejemplos de Bitpunk serían las películas TronTron: Legacy y el videojuego Farcry 3: Dragon Blood. Este video es una buena forma de ilustrar este subgénero tan particular, ya que es francamente difícil de expresar un concepto tan abstracto y visual como el Bitpunk.

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Cómo Crear un Mundo Retrofuturista en 3 Pasos

A estas alturas ya eres todo un experto en Retrofuturimo y es muy probable que te esté apeteciendo escribir algo utilizando alguno de estos subgéneros tan sugerentes, ¿verdad? Pues te lo voy a poner fácil: voy a compartir contigo un modelo de creación de universos retrofuturistas de tan solo 3 pasos.

1. Elige una época y una localización geográfica.

Para que pueda considerarse retro debe preceder al año 1960, de lo contrario el concepto perdería todo el sentido. Respetando esa única norma, imbúyete en un periodo histórico y en una localización que te llame la atención y empápate con su estilo, su arte, su música, la forma de pensar de su gente… en resumen: todo lo que represente esa época. Recuerda: la ubicación geográfica también es muy importante, no desatiendas este aspecto.

Por ejemplo, vamos a elegir el Siglo XIX en Londres, en plena época victoriana, como punto de partida para crear nuestro mundo retrofuturista. ¿Quién puede resistirse a los barcos y trenes de vapor, a las humeantes chimeneas londinenses, a la moda decimonovena con esos altos sombreros de copa y esos voluptuosos peinados? Sin duda una de las mejores épocas históricas que existen.

2. Ahora, sitúala en “otra” época.

Sí, has leído bien: sitúa la época que has elegido en la época donde va a transcurrir la historia. En este punto es importante que ambas épocas tengan una sinergia interesante. Es decir, utilizar dos épocas muy parecidas puede ser una mala idea si no queda bien claro qué pertenece a cada época por separado. Y cuidado con la ubicación geográfica: no es lo mismo desarrollar una historia, por ejemplo, en América en el año 1400, que hacerlo en Holanda en el año 1400. Se podría decir que ambas ubicaciones son prácticamente mundos distintos.

Siguiendo el ejemplo del primer punto, si vamos a utilizar elementos del Siglo XIX en plena época victoriana, necesitamos ubicarlos en un lugar y una época donde dichos elementos destaquen y den un toque atractivo a una época ya de por sí interesante. ¿Qué tal Japón? El país del sol naciente es un lugar tan mágico y misterioso que prácticamente cualquier combinación da como resultado un mundo irresistible. Un Japón adentrado en el Siglo XX, con muchos elementos de la época victoriana londinense… ¿suena bien, verdad?

3. Determina los elementos que vas a conservar de cada época.

Llegados a este punto tienes que acudir a tu instinto de escritor y decidir qué elementos podrían funcionar mejor en una historia y cuales no. Descarta todo lo que no te sugiera nada y quédate con los elementos atractivos, buscando en todo momento favorecer la estética de la ambientación. Lo ideal es componer una lista con los elementos más característicos de ambas épocas e ir tachando los que se solapen y dejando los que representan un valor añadido al trasfondo.

samuraiRetomando el ejemplo, voy a quedarme con los elementos que me resultan más interesantes de cada época, de manera que tenemos un Japón en pleno Siglo XX donde el Bushido (el código del samurái) y la tecnología y ciencia moderna conviven en perfecto equilibrio. Un mundo donde un samurái va armado con una katana en una mano y un revólver en la otra, algo así como un Samurái Steampunk. Me imagino un Tokio sobrevolado por zepelines, con enormes fábricas que escupen interminables columnas de humo negro, ninjas que se valen de la avanzada tecnología para ser literalmente invisibles, armaduras tan sofisticadas que bloquean las balas y espadas tan afiladas que pueden cortar el acero de un tajo.

No sé tú, pero yo quiero que alguien escriba un libro con esta ambientación. Por mi parte, sería una compra segura. Y es que la ambientación, el mundo donde se desarrolla una historia, constituye el 80% a la hora de tomar una decisión de si comprar o no un libro desconocido. Por este motivo, construir universos atractivos y originales es casi una obligación del oficio de escritor.

Y ahora que eres todo un experto… ¿te animas a inventar tu propio universo retrofuturista?