Inicio Blog Página 2

Cómo elegir un buen nombre para tus personajes

27

El Nombre

El nombre; un aspecto del personaje que pasa desapercibido, pero que es de gran importancia. Elegir un buen nombre para los personajes no es fácil, no vale cualquier cosa. Los nombres están sometidos a una opinión subjetiva muy arraigada al individuo; un nombre genial para ti puede sonar horrible en oídos ajenos. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué determina la calidad de un nombre? El Naming.

¿Qué es el Naming?

Naming, en inglés, significa literalmente nombrar. Y se refiere a las técnicas para la creación de nombres que se utilizan en Marketing. Y aunque, por regla general, estas técnicas van enfocadas a marcas de empresas, algunas de sus nociones pueden ser usadas para nombrar a nuestros propios personajes.

La mera existencia del Naming nos hace comprender la importancia y el poder de un nombre. Y en muchos casos, el nombre de un protagonista termina convirtiéndose en una marca. Un buen ejemplo: Harry Potter.

En este post aplicaré las normas más esenciales del Naming para aconsejarte sobre cómo deberías nombrar a tu elenco, de manera que cumplan las expectativas y sean lo más acertados posible a su propósito.

La ambigüedad de los nombres

Antes de nada, para poder ser objetivo en este asunto, debes de ser consciente de la ambigüedad que existe en los nombres. Cada lector va a revivir un recuerdo diferente con según qué nombre. El nombre de Susana, por ejemplo, podría hacer que un lector rememorase a su cariñosa abuela. Mientras que a otro podría recordarle a una chica muy sexy con la que compartía pupitre en el instituto. Susana también pudo haber sido el nombre de una chica abusona, que oscureció los años escolares de cierto lector y para quien dicho nombre suscita un recuerdo terrible. Este tipo de asociaciones son inconscientes y aunque en la mayoría de las personas no cobran un valor relevante, hay demasiados nombres contaminados con ideas subjetivas asociadas. Este hecho no debe ser un inconveniente para el escritor, ya que su trabajo consistirá en dotar a los personajes de un carisma tan fuerte y marcado que hará que cada nombre tenga personalidad propia. Ante estos recuerdos asociados a nombres, el escritor debe hacer caso omiso a los prejuicios, pues no existe una forma de saber qué nombre va a incomodar a según qué lector.

Utiliza el nombre adecuado y punto. Si dejas que alguien lea tu manuscrito y te dice: «no llames Javier al protagonista, porque Javier me suena a nombre de vagabundo.» Tú ni caso. Porque a otra persona, Javier le sonará a nombre de abogado. Cada loco con su tema, y tu a lo tuyo. Si a ti te gusta y el nombre cumple su función en la obra, entonces perfecto.

Pero cuidado, todo esto no quiere decir que sea estrictamente necesario que cada personaje deba tener necesariamente un nombre y apellido justificados. Pero sí debe haber una manera de denominarle.

Mil formas de llamar a un personaje

Puede ser a través de la actividad que desempeña: el policía, el chef, el detective, el capo… O con algún apelativo relacionado con su físico, características o capacidades: el bruto, el caballero, el buen hombre, el gafe… O usando un apodo, con el que es conocido por el resto de personajes. Aunque tenga un nombre propio, el cómo se le llamará durante la historia es determinante, tanto en sí mismo, como en su personalidad y en cómo será percibido por el lector. Si un personaje de dos metros, con unos brazos como troncos y una fuerza sobrehumana es apodado “El osito” por sus compañeros, de ahí podemos deducir una información adicional muy valiosa; Podría ser que el personaje, a pesar de su porte, es incapaz de hacerse respetar, o quizá en el fondo es un bonachón. Si en vez de “El osito” su apodo fuese “El rompehuesos”, el concepto de personaje cambia drásticamente. Y simplemente hemos cambiado el apodo.

Un apodo o seudónimo puede tener mucha más fuerza que el propio nombre real del personaje. Y si no que se lo digan a Heisenberg, de Breaking Bad. La clave está en conseguir que el apodo elegido transmita las emociones adecuadas, cuando cualquier personaje lo pronuncia. El escritor debe jugar con las reacciones de los personajes al escuchar dicho apodo, de manera que la mera presencia del mote le está aportando al lector una información esencial sobre el susodicho personaje, sin ni siquiera haberlo personificado en la escena. Otro gran ejemplo: Voldemort. Cuyo nombre ni siquiera se atreven a pronunciar los mejores magos de Hogwarts, en Harry Potter.

El escritor no tiene por qué utilizar un formato impersonal hacia sus personajes.

El propio escritor también puede hablar de sus propios personajes mediante un mote o apodo, no tiene por qué utilizar un formato impersonal donde únicamente utiliza el nombre propio de cada personaje. Este recurso es útil para dotar a estos con ciertas características sin necesidad de mencionarlas. Si un personaje nuevo entra en escena, y el narrador se refiere a él como “el místico” o “el druida”, por ejemplo, el narrador lo está envolviendo con un halo misterioso y extraño, y unas características que van implícitas con esa denominación. El lector deducirá esto, y percibirá al nuevo personaje como lo que el escritor pretende: alguien misterioso y extraño. Y sin necesidad de descripción alguna.

Con frecuencia, los escritores en sus inicios utilizan nombres demasiado simples para sus personajes. Por ejemplo: José, María, Antonio, Ana… El hecho de usar un nombre más atípico no implica que el propio personaje pierda realismo, y al utilizar un nombre tan común (más si aún va acompañado de un apellido común) no consigue captar favorablemente al lector. A modo de ejemplo, el nombre de Diego Alatriste es mucho más memorable y llamativo que Juan Muñoz. Y no por ello Diego Alatriste es un nombre extraño o poco realista.

Una solución recurrente a este problema consiste en utilizar nombres comunes pero poco usuales. A la vez deben de ser agradables al oído, pues el lector va a leerlos y pronunciarlos multitud de veces a lo largo de la obra. Busca una combinación de nombre y apellido que sea sonora y elegante, a la vez que realista. Conviene tener cuidado con no forzar demasiado el nombre, o no quedará convincente que pueda existir alguien con ese nombre.

Un buen ejemplo sería Daniel Sempere, protagonista de la famosa saga de Carlos Ruiz Zafón: La sombra del viento. Daniel es un nombre común, pero no tan extremadamente común como José, por ejemplo. Mientras que Sempere es un apellido sonoro y memorable. El resultado es un nombre mucho más agradable de pronunciar y más fácil de recordar de lo que sería, por ejemplo: José García. Tan simple y austero que parece privar al personaje de una identidad especial.

Y por favor, si alguien con un nombre demasiado común está leyendo esto, que no se ofenda. Nosotros no elegimos nuestro nombre y apellidos. El escritor sí tiene esa opción, y es responsable directo del nombre de sus personajes.

Respeta la nomenclatura de cada región.

Tanto el nombre como los apellidos deben ser coherentes con el país de origen del personaje. Si un personaje tiene padres y abuelos rusos, no tiene ningún sentido que se llame Edward Smith, por muchos años que lleve viviendo en Londres. Ten siempre en cuenta la descendencia y el país de origen de cada personaje antes de decidir su nombre.

Y en el caso de que se trate de un mundo de ficción, sé consecuente y coherente contigo mismo. No tendría sentido que dos personajes del mismo reino tuviesen nombres extremadamente distintos. O, en el caso de la ciencia-ficción, que una criaturas alienígena de un planeta tenga un nombre parecido a otra de otro planeta distinto.

Webs de nombres y generadores de nombres aleatorios

¿Aún así no sabes por dónde empezar? ¿No tienes ni la más remota idea de cómo nombrar a tus personajes? Existen multitud de generadores de nombres aleatorios online, que te facilitan nombre y apellidos, con sus respectivos orígenes. Esta herramienta es ideal para personajes terciarios, pero no la recomiendo para personajes principales ni secundarios, a estos prefiero dedicarle un buen rato a meditar sus nombres.

Behind The Name

Probablemente la mejor enciclopedia de nombres que existe. Al menos la que más cuidado tiene a la hora de desglosar el significado. Existen muchas páginas que se inventan el origen de los nombres, pero ésta realmente se vuelca a la hora de ofrecer información fidedigna sobre el origen de cada nombre y apellido.

http://www.behindthename.com/

http://surnames.behindthename.com/

Fantasy Name Generators

Fantasy Name Generators es un pequeño tesoro escondido que descubrí hace poco. Si te gusta el género de fantasía, echa un vistazo. Te va a encantar.

http://fantasynamegenerators.com/

¿Te ha resultado útil esta información? ¿Cómo eliges tú los nombres de tus personajes? ¿Algo que quieras añadir a todo esto? ¡Deja tu opinión en los comentarios!

Cómo escribir una historia de fantasía épica

54

¿Te has planteado escribir una novela o relato de fantasía épica? ¿Sí? Pues te felicito, porque has elegido un género maravilloso. Este género es, junto a la ciencia ficción, el que mayor inventiva requiere por parte del escritor, y quizá por ello es de los más divertidos de desarrollar. Ofrece además muchísimas posibilidades narrativas y es, en lo personal, mi género favorito y el que evidencia toda la capacidad creativa del autor.

Pero para aprender a desarrollar una historia de fantasía épica primero hay que entender y conocer el concepto y sus características.

¿Qué es la fantasía épica?

También conocida como fantasía heroica, la fantasía épica es un género narrativo perteneciente al subgénero fantástico. Algunas de las novelas y sagas más célebres de este tipo son: El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien y El hobbit, también de Tolkien, Canción de Hielo y Fuego, de George R.R. Martin, Willow, de Wayland Drew, La historia Interminable, de Michael Ende, Las crónicas de Elric de Melniboné, de Michael Moorcock, El Nombre del Viento, de Patrick Rothfuss, y Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis.

Al ser un subgénero tan amplio en su temática y polivalente, es difícil encajar todas estas historias en una misma descripción. No obstante, en la introducción de un libro de Conan el Bárbaro se le da una definición bastante acertada. El género ha evolucionado con el tiempo y ahora serían necesarias otras palabras para plasmarlo mejor. Aún así, es una definición clara que capta la esencia y el origen de dicho subgénero:

Se trata de un tipo de relato fantástico cuya acción transcurre en un mundo imaginario -a veces nuestro planeta como en otros tiempos se supuso que era o como acaso sea en un futuro remoto, a veces otro universo u otra dimensión- donde la magia es eficaz y todos los hombres son poderosos, todas las mujeres bellas, todos los problemas simples y todas las vidas aventureras.

El escritor Fritz Leiber acuñó la definición «de espada y brujería» muy acertadamente para referirse a un subgénero derivado de la propia fantasía épica. Estas dos palabras resumen bastante bien el concepto, pero no en su totalidad. ¿Entendemos realmente lo que implica añadir la palabra «épica» al género fantástico?

¿Épica?

A menudo se confunde el género de fantasía moderna con fantasía épica, o directamente a cualquier historia perteneciente al género de la literatura fantástica se le añade la coletilla de «épica». Esto es erróneo. Es difícil definir lo que la épica representa a día de hoy en la fantasía, pues el término ha derivado mucho desde que fue acuñado en los texto clásicos.

La fantasía es una alteración de la realidad que conocemos, pero es necesario que existan personajes y eventos increíblemente excepcionales que encajen en ese mundo sin tambalear el realismo.

Es un buen momento para rescatar una frase de Julio Cortázar sobre la diferencia entre fantasía y fantasía épica.

Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase también a ser regla sin desplazar las estructuras ordinarias en las cuales se ha insertado.

Julio Cortázar

Para comprenderlo es conveniente saber qué características conforman al susodicho subgénero.

Características de la fantasía épica

Si hay algo que abunda y que comparten la inmensa mayoría de historias de fantasía épica son los siguientes elementos:

Los protagonistas fueron, son, o serán héroes de leyenda.

Esta característica tiene su origen en la literatura islandesa y escandinava, donde los protagonistas son casi siempre jóvenes, incluso niños, con unas dotes sobrehumanas. Ya de nacimiento tienen una estrella que les marca como héroes. Este tipo de personajes legendarios son la piedra angular de toda fantasía épica, pues son sus acciones épicas las que conforman la magnitud de la historia.

A menudo se asocia la figura del héroe con la del guerrero, como casi todos los héroes grecorromanos: Aquiles, Hércules, Ulises, Perseo… En dicha cultura se relacionan las heroicidades con matar monstruos, gigantes y bestias. Pero no siempre es así. Existe otra clase de héroes no menos válidos que los que portan lanza y escudo. Y no se me ocurre mejor ejemplo que los dos protagonistas hobbits de El Señor de los Anillos. La determinación de Frodo Bolsón y la lealtad y el coraje de Samsagaz Gamyi, a pesar de no ser bravos guerreros, los convierten a ambos en auténticos héroes de leyenda. Pues son estas virtudes, y no su fuerza o sus armas, las que les llevan a lograr grandes hazañas.

Presencia de seres fantásticos y criaturas mitológicas.

historia de fantasía épica 2

Dándole un buen uso literal a la fantasía, todo mundo fantástico que se precie debe contar con unos cuantos seres extraordinarios y sobrenaturales. Desde razas exóticas como elfos, hasta monstruosas criaturas gigantes y con tres cabezas. La mitología antigua es la fuente de inspiración principal.

Accidentes geográficos imposibles y arquitectura sobrecogedora.

No es suficiente con torres altas, castillos con foso y puentes de piedra. Las torres tocan el cielo, los castillos se construyen flanqueados por acantilados por los tres lados y los puentes son colosales construcciones que atraviesan mares enteros. Donde puede haber una estatua, se construye un coloso de veinte metros. Y donde pueda haber un muro, se levanta una muralla que bloquea al Sol. Las construcciones son exageradas y en muchas ocasiones se dejan de lado las leyes de la física, sólo si con ello se consigue impresionar al lector.

Los accidentes geográficos, al igual que los ecosistemas, también se exageran, dándoles esas pinceladas de leyenda que tienen todas las figuras del género. Los bosques abarcan continentes enteros, las altas cascadas atraviesan las nubes al caer, las montañas arañan la estratosfera… Casi todo vale con tal de sobrecoger al lector. Eso sí, con cuidado. Exagerar demasiado, hasta abarcar el surrealismo, puede desmontar nuestro mundo de ficción por completo.

El eterno viaje como recurso narrativo para la aventura.

La forma más directa de vivir aventuras es viajando. Por ello los héroes de este género siempre van de un lado para otros en pos de una causa u otra. No hay historia épica que se precie sin un largo viaje lleno de peligros.

La magia no sólo existe, sino que se impone a la tecnología.

A menudo la ambientación ficticia responde a un carácter medieval y antiguo, en un plano de tiempo indefinido y poco desarrollado. La tecnología queda relegada por la magia. Siendo el mundo un lugar tecnológicamente atrasado pero con una fuerte influencia y desarrollo mágico. Puede que no existan los barcos a vapor, pero los magos son capaces de manipular los vientos a su antojo y lograr que soplen de manera favorable, como ocurre en Terramar.

Objetos mágicos a tutiplén.

Si existe la magia existen los objetos mágicos. Es un recurso muy frecuente en este tipo de literatura y que generalmente da buen resultado. Se trata de artefactos, gemas o abalorios que encierran un gran poder mágico y son capaces de obrar maravillas con un uso acertado. La existencia de este tipo de objetos le da un valor añadido al trasfondo, haciendo del mundo un lugar más misterioso y elegante.

Donde nacen las leyendas

Si todo en el mundo es excepcional, los héroes y sus hazañas tendrán dificultades para destacar. Hay que mantener la credibilidad del mundo, aportando la dosis adecuada de fantasía. Asombrar al lector con un mundo imposible, pero creíble, a la vez que los héroes logran hazañas legendarias sin que la historia pierda un atisbo de credibilidad. Eso es épico.   Desde la literatura de Tolkien ha existido una tendencia a convertir los mundos imaginarios en mundos posibles, gracias a un trasfondo extremadamente detallado. En El Señor de los Anillos la lengua élfica fue diseñada y desarrollada por el propio escritor como una lengua real, además de muchos apéndices y datos históricos concretos de su mundo. Este empeño adicional añade una gran coherencia narrativa y enriquece de sobremanera la historia en sí. Lo que nos lleva a pensar

historia de fantasía épica

que, los mundos que creamos, cuanto más perfilados y detallados estén, mejor. Aunque haya montañas de información que no aparecen en la historia principal, su mera existencia añade un realismo y una solidez narrativa que se refleja en cada rincón del mundo.   Respecto a los personajes, el quid son los héroes. Todos los personajes de la ambientación que les rodean están subyugadas a su presencia. Por muy trabajador que sea el herrero, o por muy honrado que sea el panadero, estas virtudes quedarán eclipsadas por los héroes que cabalgan hasta el fin del mundo para enfrentarse a criaturas imposibles y darles muerte con una espada mágica. Por mucho que intentes enaltecer el esfuerzo cotidiano no será nada en comparación al esfuerzo heroico.  

¿Quieres escribir fantasía épica? Pues recuerda…

El mundo debe ser un lugar realista y convincente, donde habitan criaturas imposibles y seres extraordinarios. Aderezado con magia y objetos de poder. Aunque suene contradictorio, la clave está en hacer que un dragón sea algo convincente, viable.

Te sorprendería que de repente apareciese un dragón en La Isla del Tesoro de Louis Stevenson (una novela de piratas), quedaría poco convincente y fuera de lugar. Pero si aparece un dragón en los mares de Terramar, donde estas fabulosas criaturas forman parte del mundo casi tanto o más que los humanos, ¿a qué ni siquiera te pararías a pensar si es o no coherente su existencia? ¡Porque claro que lo es!

Los habitantes de ese mundo deben de ser conscientes de qué clase de prodigios puede hacer la magia, aunque sólo sea de oídas. Del mismo modo que un biólogo puede tener escamas de dragón y plumas de harpía en su laboratorio. Esos pequeños detalles ayudan al espectador a familiarizarse con su entorno y hacen que lo imposible sea posible.

La imaginación no tiene límites. Y si escribes algo convincente con inteligencia, romperás los límites de lo convencional y habrás creado tu propio mundo fantástico. El escenario perfecto para que dé comienzo esa historia de fantasía épica que dejará a tus lectores boquiabiertos.

Cómo escribir una escena en 11 pasos

15
Cómo escribir una escena

Alguien dijo una vez que las escenas son ladrillos y la película un muro, pues son éstas las que conforman poco a poco el argumento y las que determinan el conjunto total. John August es un guionista y director de cine, muy conocido por sus frecuentes colaboraciones en guiones junto al archiconocido Tim Burton, en películas como Dark Shadows, Corpse Bride, Big Fish, Charlie and the Chocolate Factory, y Frankenweenie, entre otras muchas. En su blog, August ofrece una serie de lecciones orientativas sobre su manera de contar una historia. Estas lecciones se resumen en 11 pasos, 11 pasos sobre cómo escribir una escena.

1. ¿Qué debe ocurrir en la escena?

Esto no lo deciden los personajes, lo decide el escritor. Tú. ¿Qué necesitas que ocurra? ¿Qué quieres que ocurra? Haz un boceto mental muy básico, y que pueda resumirse en pocas palabras, sobre lo que debe ocurrir en la escena que vas a desarrollar. Al menos necesitas una idea aproximada de lo que vas a contar. No respondas a las demás preguntas hasta que no tengas claro este punto.

2. ¿Qué ocurriría si la escena fuese omitida?

Si te has planteado incluir una escena concreta en tu historia tiene que tener un motivo de peso. No incluyas algo simplemente porque te parece divertido, o porque te gusta cómo funciona como escena independiente. Recuerda que estás trabajando con ladrillos, e intentas construir un muro. Si en ese muro de ladrillos rojos colocas un ladrillo blanco porque sí, porque te gusta el color blanco, el resultado final va a ser incómodo para la vista. El espectador notará fácilmente que esa escena está de más, pues no existe cohesión con el resto de la historia.

3. ¿Quién debería estar en la escena?

Echa un ojo atrás a tus personajes y haz un repaso. A veces tenemos muy clara una escena, tanto que pasamos por alto qué tal sería meter a un personaje inesperado en ella. Haz un ejercicio mental e imagina qué pasaría si personajes con los que no contabas apareciesen y le diesen un giro interesante a la trama. Para pasar a la siguiente pregunta primero debes tener muy claro qué personajes son clave en la escena que vas a narrar.

4. ¿Dónde podría tener lugar la escena?

Nunca te aferres a un único escenario, baraja y medita todas las opciones posibles. No ancles una escena a un lugar antes de tener todo lo demás desarrollado. Del teatro hemos aprendido que lo más importante de una escena son los personajes y sus diálogos. El decorado es secundario. Decide cuál sería el lugar idóneo para dicha escena una vez hayas concretado los acontecimientos que van a ocurrir, nunca lo hagas al revés.

5. ¿Qué es lo más sorprendente que podría ocurrir en la escena?

Una de las herramientas más poderosas del escritor es su imaginación, por no decir la más poderosa. Utilízala para imaginar infinitas posibilidades y eventos que harían de la escena algo maravilloso. Algo sorprendente no tiene por qué ser necesariamente la aparición de un personaje, o una acción en concreto. A veces basta con una frase del personaje menos esperado para ponerlo todo patas arriba.

6. ¿Es una escena larga o una escena corta?

Sé consciente del tiempo que va a llevar esta escena desde el principio. No empieces a amontonar acontecimientos sin venir a cuento, alargarás una escena que ya de por sí era perfecta hace un buen rato. Sintetiza todo lo que puedas: aunque este método es válido para escribir una novela, está enfocado principalmente al cine. Y a la hora de montar una película cada segundo es crucial. Debes prescindir de toda la información obvia e innecesaria.

7. Haz una tormenta de ideas para obtener al menos tres posibles desenlaces de dicha escena.

Todo proceso creativo requiere una montaña de ideas. Un brainstorming, o tormenta de ideas, consiste en exprimir todas las ideas que se te pasen por la cabeza y anotarlas. Por muy absurda que sea, esa idea puede transformarse en algo genial. O quizá dos malas ideas sin sentido pueden unirse y dar como resultado algo magnífico. Elige tres posibles desenlaces para la escena a partir de un brainstorming y selecciona la que consideres más adecuada para el conjunto final.

8. Reproduce la escena en tu cabeza.

Imagina que vas al cine a ver la escena que quieres escribir. Visualiza una pantalla donde se sucede la secuencia tal y como te gustaría. Cuando hayas visto claramente lo que quieres ver, pasa al siguiente paso y reprodúcelo sobre el papel.

9. Haz un borrador.

Escribe un borrador del guión. No profundices en detalles, limítate a captar la esencia de la escena. Aunque en tu mente ya sea algo sólido, necesitas verlo plasmado en una hoja. Muchos errores sólo se manifiestan cuando nos ponemos a escribir.

10. Escribe la escena completa.

Llegados a este punto ya sabes lo que tiene que ocurrir, dónde tiene que ocurrir y a quienes les tiene que ocurrir. Ya sabes la duración de la escena. Ya has barajado todas las opciones y te has decantado por las mejores. Además tienes un borrador que te ha permitido encontrar los últimos fallos de tu guión. Ahora sólo queda plasmarlo todo en un papel, esta vez definitivamente y con todo lujo de detalles.

11. Repite 200 veces.

Cuando nos decantamos por el oficio de escritor, ya sea para prensa, editorial, guión, etcétera, sabemos dónde nos estamos metiendo. Es un trabajo que consiste en repetir una y mil veces, hasta que todo quede tal y como queremos. Una película tiene aproximadamente 200 escenas, 200 ladrillos, así que acostúmbrate a repetir este proceso sin frustrarte. Necesitarás tiempo y paciencia para conseguir buenos resultados, pero merece la pena.

Haz la prueba. Sigue estos consejos y escribe una escena, aunque sólo sea para comprobar el resultado. Con un poco de práctica terminarás desarrollando escenas estupendas casi de manera automática.

¿Te han sido útiles estos 11 pasos? ¿Qué dificultades encuentras a la hora de desarrollar una escena?
Déjame tu opinión en los comentarios.

Cómo usar correctamente el punto, la coma y el punto y coma

101

«¿Debería poner una coma aquí? ¿Pongo una coma o un punto? ¿Aquí hay que poner punto y coma o dos puntos?» ¿Te suena? Todos nos hemos peleado alguna vez con las normas de puntuación, incluso los escritores más veteranos han llegado a estar en una encrucijada así en más ocasiones de las que les gustaría admitir. No te sientas estúpido por tener dudas sobre los signos de puntuación, créeme, es algo muy habitual. Por ello, voy a intentar esclarecer todo lo posible las dudas más comunes que arroja la normativa de puntuación de la RAE. Quédate y sigue leyendo si quieres dominar de una vez por todas estos tres elementos tan indispensables. Conocer bien el uso de los signos de puntuación… salva vidas.

boom

Antes de nada debes de tener muy claro el significado y el por qué del uso de los signos de puntuación. No se trata de algo caprichoso, ni de unas normas establecidas que se cumplen porque sí. Su aplicación atiende a una serie de razones muy sólidas:

1. Son pausas.

Los signos de puntuación detienen la lectura por un instante. Son indicaciones para el lector que le guían y le permiten entender el texto con mayor facilidad.

2. Favorecen la lectura en voz alta.

Están ahí para que el lector pueda tomar aire. Un párrafo sin puntos ni comas terminaría matando por asfixia a todo aquel que lo leyese.

3. Ordenan las ideas.

Los signos de puntuación sirven para ordenar las ideas de acuerdo a su valor, pues constituyen la jerarquía del texto. Esto es de vital importancia, pues entender bien este concepto es esencial para dominar el uso de estos signos.

4. Influyen en el ritmo narrativo.

Al ser pausas, afectan directamente al ritmo de las acciones que transcurren en el texto. Las acciones descritas resultan más dinámicas a mayor brevedad. Los puntos y comas marcan el ritmo narrativo.

5. Aportan claridad al texto.

Un texto, donde el uso de los signos de puntuación es correcto, será infinitamente más claro que uno con ausencia de puntos y comas. Es muy común encontrarse con frases ambiguas y con ideas malinterpretables cuando se carece de estos signos.

Tipos de signos de puntuación

Los signos de puntuación principales son:

La coma (,)

El punto (.)

El punto y coma (;)

Hay otros, como los signos de interrogación (¿?), los dos puntos (:), los signos de exclamación (!¡), etcétera. Todos ellos operan sobre la misma base y existen para hacer de la escritura un lenguaje mucho más rico y preciso. Otro signo de puntuación muy habitual son los puntos suspensivos, estos tienen múltiples usos que puedes conocer con mayor detalle en el post donde se explica el uso correcto de los puntos suspensivos. Aquí vamos a centrarnos únicamente en los tres principales: el punto, la coma y el punto y coma.

Un símil que me encanta para explicar la diferencia entre estos tres elementos es el lenguaje musical. La coma equivaldría a una corchea, que equivale a medio tiempo, el punto y coma equivaldría a una negra, pues equivale a un tiempo. Mientras que el punto sería una blanca, que equivale a dos tiempos.

tiempos-fsfe

La coma

La coma se usa para separar y hacer pequeñas pausas en un texto, párrafo u oración, salvo los que vengan precedidos por alguna de las conjunciones y, e, o, u o ni. Es una forma de aislar las ideas. Por ejemplo:

Tengo manzanas, plátanos, melocotones y kiwis.

Hay excepciones que admiten su uso previo a una conjunción, como por ejemplo:

Compró cerveza, queso, patatas fritas y nachos, y llamó a sus amigos.

Otro de los usos más comunes de la coma es para especificar. Por ejemplo:

En Whitechapel cuando cae la noche el legendario asesino comienza su cacería.

Esta frase es correcta aún careciendo de comas, pero podemos ayudar al lector y ordenar la información con el uso de comas. Este uso es totalmente opcional, pero favorece la lectura, por lo que es muy aconsejable llevarlo a cabo. En el ejemplo anterior, podría realizarse la acotación del siguiente modo.

En Whitechapel, cuando cae la noche, el legendario asesino comienza su cacería.

Todo lo que está entre las comas es una acotación, una oración subordinada. Un truco muy útil para entender esto: puedes omitir lo que está entre las comas, leer la frase y aún así sigue teniendo sentido.

Yo, sintiéndolo mucho, no puedo aceptar la invitación.

Yo no puedo aceptar la invitación.

El punto y coma

Se usa en oraciones compuestas o enumeraciones complejas. En general, para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas. Es tremendamente útil a la hora de hacer descripciones detalladas. Por ejemplo:

La chaqueta es azul; los pantalones, grises; la camisa, blanca; y el abrigo, negro.

Otro uso consiste en separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica:

Era necesario que el hospital permaneciese abierto toda la noche; hubo que establecer turnos.

Todo el mundo a casa; ya no hay nada más que hacer.

El punto

Existen tres clases de puntos: el punto y seguido, el punto y aparte y el punto final.

El punto y seguido separa enunciados que integran un párrafo. Después de un punto y seguido se continúa escribiendo en la misma línea. Por ejemplo:

Diego y Clara estaban dando un paseo por el parque. El Sol brillaba con fuerza en el cielo. El otoño cubría el paseo con sus hojas.

El punto y aparte separa dos párrafos. Es decir, separa dos ideas totalmente distintas. Dentro de la unidad del texto, aportan contenidos diferentes. En una novela, cada párrafo describiría una acción diferente. Por ejemplo:

Aquel día, la mañana estaba espesa. El barco, perdido en mitad del océano y rodeado por la niebla, aguardaba por un atisbo de esperanza. Entonces llegaron los piratas.

Incluso a día de hoy, todavía tengo pesadillas sobre lo que ocurrió aquel día.

El punto final cierra el texto. Es simple, pone fin al texto.

Gracias por leer. Nos vemos en los comentarios.

Cómo ser escritor

18

Mucha gente me ha comentado el mismo problema que se les presenta cuando, incitados por un espíritu creativo, buscan una respuesta a las siguientes preguntas: ¿cómo ser escritor?, ¿cómo escribir un libro y tener éxito?, ¿cómo vivir de la escritura? o cuestiones similares.

El resultado de la búsqueda es desalentador en la inmensa mayoría de los casos, ya sea navegando por Internet, leyendo ciertos libros, o preguntándole a personas que saben menos de lo que creen saber.

Las auténticas características de un escritor

Al parecer un gran número de opiniones coinciden en que, para ser escritor, tienes que tener un don, ser un genio, o como mínimo haber sacado matrícula de honor en las clases de Lengua y Literatura.

Otra creencia muy extendida consiste en que, si no has leído mucho, no puedes ser escritor. Como si los escritores fuesen seres que nacen, viven y mueren rodeados de libros.

Y luego está la excusa de los contactos. Si no «tienes enchufe» en alguna editorial, te vas a morir de hambre por muy bueno que seas escribiendo.

Todo esto es falso.

Decir que una persona necesita haber leído montones de libros para ser escritor es tan absurdo como decir que una persona necesita haber visto montones de cuadros para ser pintor. Son aspectos diferentes, y aunque bien es cierto que se influyen mutuamente: no son decisivos. Una persona que se ha pasado la vida de museo en museo y que se conoce al detalle toda la teoría pictórica, puede estar toda su vida intentando pintar un buen cuadro y no conseguirlo nunca. Del mismo modo que una persona que no sepa ni quién fue Velázquez sería capaz de pintar obras asombrosas que pasasen a formar parte de la Historia del Arte. Hay casos reales de ambos ejemplos, y de un modo idéntico se puede plasmar en el ámbito literario. Al fin y al cabo, ambos géneros son arte.

Hay personas que se han pasado la vida leyendo libros, viviendo en la biblioteca y con una torre de libros sobre su mesita de noche. Luego, esa misma persona, es incapaz de inventarse una buena historia o de plasmarla correctamente sobre un papel. El caso inverso, el de alguien que ha leído un par de libros en toda su vida y es un narrador nato capaz de inventar historias que ni los mejores guionistas, también se ha dado.

Y ahora te preguntarás: vale, ¿entonces qué necesito para ser escritor?

Escribir.

Esa es la única característica que importa y que define a un escritor. Y cuanto mejor escribe, mejor escritor es.

Y por favor, no confundamos calidad con cantidad. Porque escribir mucho y a lo bruto, desatendiendo el contenido, no sirve para nada. Es como intentar esculpir una escultura a base de golpes y martillazos sin sentido. Sí, haces músculo, pero tu obra será un desastre. Por eso es importante obtener conocimientos de lo que se está haciendo. Y eso se consigue leyendo y aprendiendo del trabajo de otros.

Leer ayuda, pero no lo es todo

No obstante, es absolutamente innegable que leer favorece a la escritura. Que leer no sea determinante para escribir no quiere decir que no sea altamente recomendable. La idea que quiero trasmitir con todo esto no es que «no leas, no te hace falta para ser escritor». Lo que pretendo es que comprendas que nunca es tarde para empezar a leer y nunca es tarde para empezar a escribir.

Si tú eres un lector nato, enhorabuena, pero has de entender que existe mucha gente que no tiene esa facilidad para enamorarse de la lectura. Y muchos de ellos, con talento para las palabras, desisten en el oficio de ser escritores por el inconveniente de no ser lectores acérrimos.

Ahora, que quede muy claro: alguien puede escribir historias maravillosas con escasa cultura literaria y en estos casos, precisamente por esa capacidad innata para la escritura, es cuando más hay que leer. Pero no te preocupes, nunca es tarde para empezar.

Recapitulando: ¿quieres ser escritor? Pues escribe. Así de fácil. Cuanto más escribas y aprendas de los errores, mejor escritor serás. Cuanto más leas, más creativo y mejor escritor serás. No hay ningún truco, no hay una fórmula secreta para convertir un libro en best seller, y quien te diga lo contrario te está mintiendo. Si existiese una fórmula mágica, todo el mundo vendería best sellers y todo aquel capaz de sostener una pluma sería un escritor rico y famoso. Que no te vendan humo. Detrás del oficio de escritor hay mucho esfuerzo e incontables horas de dedicación, incluso mientras no se está escribiendo. ¿Qué puedes sacar en positivo de todo esto? Que no necesitas un don para serlo.

Escribe, escribe y escribe.

Pasión, esfuerzo y conocimiento, es todo cuanto necesitas.

10 lecciones magistrales de escritores para escritores

29

Más vale aprender de los errores ajenos que esperar a cometerlos uno mismo. Y más si hablamos de un oficio que abarca tanto y que además es complejo, como ocurre con la mayoría de disciplinas artísticas. En este caso, hablamos de la escritura. Para darle buen uso a su pluma, el escritor debe aprender algo nuevo sobre su trabajo cada día. Y qué mejor enseñanza puede haber que las impartidas por los mejores escritores del mundo. De escritores para escritores:

1. No te limites a escribir una escena, vívela. 

«No me digas que la luna brilla, muéstrame el brillo de la luz en el vidrio roto».

Anton Chekhov

No utilices el camino fácil en tus descripciones, lo único que conseguirás será privar de intensidad y realismo a tu obra. Utiliza la magia de las palabras, el doble sentido, las metáforas… Recurre a tus herramientas narrativas y haz buen uso de ellas. Hay muchas formas de contar algo, y sólo una de hacerlo mal: por el camino fácil y predecible. Estimula tu mente antes de escribir e intenta imaginar aquello que quieres narrar, no te limites con saberlo, tienes que imaginarlo. El pintor Joaquín Sorolla era capaz de crear la sensación de viento con su pintura, ¿por qué no iba a poder un escritor crear sensaciones con sus palabras?

2. Son tus manos, tú decides lo que escriben.

«Escribe sobre lo que quieras. Nadie dijo antes de que Harry Potter se publicara: “oh, debería haber un libro sobre Harry Potter”. Sabes que podrás contar una buena historia sobre ello. Así que, no dejes que nadie te diga sobre lo que tienes que escribir. ¡Tú mandas!».

Philip Pullman

En demasiadas ocasiones las opiniones ajenas pesan más que las nuestras. Esta creencia en un escritor no puede ser más nociva. No sólo te limitas a ti mismo, sino que dejas que tu talento e inventiva dependa del criterio de otra persona que, en la mayoría de los casos, ni siquiera es escritor. Haz caso omiso a lo que te digan. Lo único que necesitas para ser escritor es desearlo. No pierdas el tiempo dudando de una opinión que no sea la tuya. Es tu arte, tu historia. Medita con sabiduría las opiniones constructivas sobre tu libro, pero no olvides que la última palabra la tienes tú.

3. No decepciones al lector.

«Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí».

Anton Chejov

También llamado «El chicle en la repisa»: si destacas algún detalle o elemento durante la narración, úsalo. No dediques tiempo extra a describir elementos que no suponen ninguna importancia para la trama, de lo contrario despistarás y decepcionarás al lector. Por ello debes elegir cuidadosamente a qué dedicas las palabras en tu narración. No desperdicies frases con información superflua, ni inviertas poco tiempo en lo que realmente importa.

4. Siente cada gota de tinta que derrames sobre el papel.

«Escribir no es complicado. Te sientas delante de la máquina de escribir y sangras».

Ernest Hemingway

Escribir consiste en abstraer la mente, concentrarte únicamente en lo que tienes delante y dejar que toda tu creatividad salga a través de tus dedos hasta la hoja en blanco. Se debe escribir con pasión, con emoción y con ilusión. Tómatelo siempre muy en serio, sé consciente de que estás escribiendo cuando estés escribiendo. Siempre y cuando quieras que tus resultados sean tomados en serio, claro está.

5. Escribe mucho, mucho, mucho.

«Cantidad produce calidad. Si sólo escribes algunas cosas, estás condenado».

Ray Bradbury

A raíz del consejo anterior de Hemingway, no sólo basta con volcarse en lo que hacemos, sino hacerlo con constancia y ritmo. Un buen escritor debe producir cantidades industriales de palabras cada día, sea para el propósito que sea. A escribir se aprende escribiendo. No importa si tienes talento o no, después de escribir diez mil palabras las siguientes diez mil serán mejores que las anteriores. Y así sucesivamente.

6. La imaginación no debe atender a normas.

«No existen los libros morales o inmorales. Los libros están bien escritos o mal escritos. Eso es todo».

Oscar Wilde

No permitas que la moral coarte tu creatividad. A veces sopesamos historias, eventos, personajes y conductas inmorales para nuestras obras. Muchas buenas historias se desperdician cuando se tienen en consideración estos aspectos. A quien no le guste, que no mire.

7. Deja pistas al lector para hacer que el final sea aún más espectacular.

«El primer párrafo es el último disfrazado».

Richard Peck

Ya he hablado con anterioridad de los Deus Ex Machina, ese recurso malogrado que cometen los escritores incapaces de sobrellevar su propia historia correctamente. La planificación es el antídoto contra los Deus Ex, además de ser esencial para construir una historia que realmente sorprenda al lector. Comienza tu historia soltando migas de pan,  pistas sobre el desenlace, como pequeñas piezas de puzzle que solo tienen sentido una vez las unes todas y la imagen queda completa.

8. Haz que la voz de tus personajes cobre vida.

«Si estás utilizando el diálogo, dilo en voz alta mientras lo escribes».

John Steinbeck

Este recurso es sencillo y muy efectivo. Interpreta a tus propios personajes y lee sus diálogos en voz alta. Podrás apreciar inmediatamente cuándo una frase queda forzada o las palabras no suenan naturales. Haz las correcciones que necesites hasta que la conversación quede natural y realista.

9. Invita al lector a entrar en tu mundo.

«Las primeras oraciones son puertas a mundos».

Ursula K. Le Guin

No importa lo que quieras contar, ni dónde ni cuándo. En el momento en que escribas las primeras frases de tu novela estarás creando tu propio mundo, tu propio espacio y tu propia realidad. Aprovéchalo. Haz de la lectura toda una experiencia, una inmersión al mundo que quieres plasmar. No esperes a que el lector adivine dónde está, debes dejárselo claro desde el principio.

10. El talento no es determinante.

«Me llevó quince años descubrir que no tengo talento para escribir. Pero no pude dejar de hacerlo, pues para ese entonces yo ya era demasiado famoso».

Robert Benchley

Probablemente la excusa más común que frena a los escritores con baja autoestima es esa de: «es que yo no tengo talento» o «es que yo no sirvo para esto». Puede ser verdad o no. Puede que realmente seas torpe con las palabras y necesites sudar sangre para escribir algo medianamente decente, puede que lleves razón. Pero, ¿y qué? Si te gusta escribir, si eres feliz escribiendo, si disfrutas escribiendo… entonces escribe. Da igual cómo se te dé, da igual que no tengas un don o la misma facilidad que otras personas. Una mala excusa nunca debería frenarte.

50 preguntas que tienes que hacerte durante la creación de un mundo fantástico

63

¿Tienes entre manos un mundo de ficción al que quieres dar forma?

Gracias a la teoría del iceberg sabemos de la importancia de elaborar una historia al detalle, aunque todos esos detalles no aparezcan nunca en la obra. Este consejo es aún más valioso si hablamos de construir una novela fantástica o un mundo fantástico. Si trabajamos una historia en nuestro mundo, aunque se ambiente en el pasado o en un hipotético futuro, siempre será infinitamente más fácil desarrollar ese mundo conocido que inventarse uno desde cero, por el hecho de que al crear algo completamente nuevo debemos pensar hasta en el más insignificante detalle. Cuando contamos una historia ambientada en el mundo que todos conocemos, todo ese conocimiento que el ser humano comparte hace que sea irrelevante explicar infinidad de cosas que, en una novela fantástica, pueden resultar claves para la historia.

Por ejemplo, en una historia que se desarrollase en el Siglo XXI que todos conocemos, sería estúpido explicarle al lector qué es una silla la primera vez que el protagonista se sienta en una. Pero, ¿y si en nuestro mundo fantástico un rey loco prohibió a la gente sentarse en sillas de madera, bajo pena de muerte? Como es obvio, es un detalle que el lector querrá saber.

Para facilitarte la creación de tu mundo fantástico y no dejarte ningún cabo suelto, hazte estas cincuenta preguntas:

1) ¿Qué etnias existen en el mundo?

2) ¿Qué comportamiento social muestran las distintas etnias entre sí? ¿Hasta qué punto existe el racismo?

3) En el caso de que existan razas fantásticas ¿cuáles son? ¿Qué relación tienen entre sí? ¿Qué características culturales posee cada raza?

4) ¿Qué nivel tecnológico poseen las distintas civilizaciones?

5) ¿Qué tipo de iluminación usan los habitantes? ¿Se ha inventado la bombilla? ¿Existe el alumbrado público?

6) ¿Qué territorios existen y cómo están divididos?

7) ¿Qué política se da en cada reino?

8) ¿Quienes son los máximos mandatarios en cada región? ¿Qué sistema de gobierno aplican?

9) ¿Qué guerras hubo, hay o habrá?

10) ¿Qué tipo de transportes existen? ¿Cuál es el más usado?

11) ¿Qué religión o religiones profesan los habitantes?

12) ¿Hay fanatismo religioso? ¿Existen las sectas?

13) ¿En qué se basa la economía de cada territorio?

14) ¿Qué tipo de moneda utilizan las distintas regiones?

15) ¿Es importante el dinero hasta el punto de regir el mundo?

16) ¿Qué tipo de comercio existe en cada territorio?

17) ¿Qué clase de relaciones comerciales existen entre los distintos territorios?

18) ¿Qué se considera socialmente un oficio respetable? ¿Y un oficio despreciable?

19) ¿Existe la magia? ¿Qué tipo de magia? ¿Qué o quién hace posible su existencia?

20) ¿Qué lengua (o lenguas) hablan sus habitantes?

21) ¿Qué estructura de poder rige en la sociedad? ¿Qué estamentos sociales hay?

22) ¿Qué festividades hay?

23) ¿Cómo se divierte la gente de la clase baja? ¿Y la nobleza?

24) ¿Qué tradiciones tiene cada cultura?

25) ¿Qué comportamiento es aceptable e inaceptable en cada cultura?

26) ¿Qué filosofía comparten los habitantes de cada región?

27) ¿Qué nivel han alcanzado en las ciencias?

28) ¿Cómo de avanzada está la medicina? ¿Existe la penicilina? ¿Y las vacunas?

29) ¿Qué fauna hay en el mundo?

30) ¿Qué flora hay en el mundo?

31) ¿De qué manera el ser humano ha interferido en los ecosistemas?

32) ¿Qué calendario usan?

33) ¿Cómo es el mundo más allá del planeta? ¿Qué ha descubierto la astronomía? ¿Hay un Sol y una Luna?

34) ¿En qué momento histórico se sitúa la historia?

35) ¿Qué ocurrió antes?

36) ¿Qué puede ocurrir después?

37) ¿Existen vicios como el alcohol, las drogas y la prostitución? De ser así, ¿La gente acostumbra a recurrir a ellos?

38) ¿Qué clase de ética rige la sociedad?

39) ¿Existe la imprenta?

40) ¿Qué medio de comunicación se utiliza?

41) ¿Cómo funciona la educación? ¿Hay escuelas y universidades?

42) ¿Cómo de fácil o difícil es acceder a una buena educación?

43) ¿Qué clase de riqueza cultural posee cada país?

44) ¿Qué cultura general tiene la gente corriente?

45) ¿Qué grandes hallazgos arqueológicos han tenido lugar? ¿Existieron civilizaciones antiguas desconocidas?

46) ¿Qué mentalidad tiene la gente común? ¿Son tolerantes o de mente cerrada?

47) ¿Qué grandes figuras históricas son veneradas u odiadas en cada región?

48) ¿Qué países tienen el mayor poder militar? ¿Y el mayor poder económico?

49) ¿Qué relación con todo lo anterior tienen los protagonistas de la historia? ¿En qué trabajan? ¿Tienen un dios? ¿En qué clase social se encuentran? ¿Qué conducta social comparten?

50) ¿Te gusta el mundo que has creado?

Atiende a cada pregunta y asegúrate de tener una respuesta para todas antes de empezar a escribir la historia. Aunque la información de 49 de las preguntas jamás aparezca en la historia, créeme que aun así es imprescindible conocer la respuesta. Así evitarás lagunas y contradicciones en la trama. Además, una vez conoces a la perfección tu mundo, te será infinitamente más fácil trabajar sobre él. Ten muy en cuenta que, cuanto más realista es un mundo, más fácil le resultará al lector sumergirse en tu historia.

Eres un lector con prejuicios, y lo sabes

13

Un buen escritor sabe aprovechar las flaquezas que nos caracterizan como especie. Una de estas flaquezas es la inconsciente necesidad de generar prejuicios.

Un prejuicio, así tal cual, copypasteado de Wikipedia, es el proceso de formación de un concepto o juicio sobre alguna persona, objeto o idea de manera anticipada. En términos psicológicos, es una actividad mental inconsciente que distorsiona la percepción.

Hay personas más abiertas de mente y tolerantes, cuyos prejuicios llegan a ser mínimos. No obstante, siempre quedan resquicios que les hacen dudar o desconfiar, aunque sea por un instante, en base a un concepto o idea preconcebida que no tiene niguna base sólida como argumento.

En base a esto, un escritor astuto aprovecha los prejuicios como herramienta narrativa y así consigue llevar al lector por donde él quiere. En realidad, un escritor sabe lo que está pensando en cada momento aquel que lee su novela o relato.

Los prejuicios hacia los personajes de ficción

Todo personaje de cualquier obra de ficción puede dividirse en dos facetas: lo que es y lo que el lector cree que es. Rara vez, ambas cosas son la misma. Sobretodo al principio, cuando el contacto con el personaje y el lector es mínimo.

El trabajo del escritor consiste en saber gestionar esta información para propiciar el suspense y despertar el interés del lector. Un personaje tan simple que todo su mundo interior se puede describir en dos frases, es un personaje plano. Es un estereotipo o peor, un cliché. Ni siquiera un personaje secundario, terciario… incluso cuaternario, debería quedar reducido a esto. Nadie es tan simple. Hasta un bebé de dos años tiene más mundo interior que eso. Imagina entonces el absurdo que representa un adulto que se puede describir en su totalidad con dos o tres adjetivos y un par de rasgos de personalidad.

Al igual que ocurre con las personas, los personajes no se muestran tal y como son así como así. No abren su corazón al primer desconocido, ni desnudan su alma completamente a la primera de cambio. Quizá, en las situaciones más emotivas, se aprecie un atisbo de la auténtica faceta del personaje. Pero no serán más que pistas o esbozos de una personalidad compleja, aún por descubrir. No sabemos quienes somos realmente hasta que no nos ponen al límite. Y con los personajes de ficción no es distinto.

Todos tenemos prejuicios

No seamos hipócritas: todos tenemos prejuicios. Si vamos por una calle a altas horas de la madrugada y podemos elegir entre cruzarnos de frente con un tipo corpulento, embutido en cuero, lleno de tatuajes, piercings y una cicatriz en la cara o cruzarnos con una señora con un vestido con un estampado de flores que pasea un carrito de bebé, la decisión es clara. No son prejuicios, es sentido común. Puro instinto de supervivencia, dirían algunos. La mujer del carrito podría ser una psicópata que pasea un carro vacío y lleva a la simiente de Cthulhu debajo de su vestido. Mientras que el tipo de los tatuajes puede ser una maravillosa persona con un gusto muy pronunciado por el negro y las cosas brillantes.

En cualquier caso, el lector caerá en todas las trampas que le tiendas, siempre y cuando recurras a situaciones como la anterior. Siembra tus trampas en aquellas que despiertan los prejuicios que apelan a la parte más primitiva y burda del ser humano. Racionalmente, los prejuicios son un sinsentido, por ello debes poner al lector en una encrucijada u optar por falsas premisas que refueren la decisión menos tolerante.

Engañar al lector es tan fácil como engañar a un niño

El pacto ficcional es la herramienta que da ventaja al autor respecto al lector. Valiéndote de ésta, puedes urdir tretas y engaños en la narración, con el fín de manipular la información y despistar al lector. Pero hey, recuerda que el lector no es tu enemigo. No es alguien a quien tengas que humillar. Al contrario, tu misión es que disfrute y se sorprenda con tu historia todo lo que sea posible, aunque tengas que jugar sucio para conseguirlo. Esto también lo sabe el lector, él sabe que vas a esforzarte en hacerle pasar un buen rato entre tus páginas, por lo que se mostrará tan crédulo como un niño ante todo lo que le digas. No importa si el lector es un adolescente torpe o un adulto letrado, caerá en todas tus tretas narrativas si sabes cómo usarlas a tu favor.

Ten en cuenta que nunca debes mentir esplícitamente. Un narrador omnisciente no puede, bajo ningún concepto, aportar información errónea con la única intención de mentir al lector. Tienes que ser más inteligente, jugar con las palabras y buscar el doble sentido a todo lo que narres. Pero nunca mientas.

Vamos con un ejemplo práctico de cómo engañar al lector (y sin mentiras):

Imagínate un personaje serio e inexpresivo, con un deje de severidad y desconfianza cuando habla. Enlutado hasta los tobillos y con el tatuaje de un lobo devorando a un hombre en su cuello. Tiene una gran cicatriz que surca su cara de lado a lado y otra pequeña en forma de luna en el mentón.

Bastan dos frases para hacerte desconfiar de este personaje. Pero hay más.

La trama avanza y este siniestro individuo se pasa varias semanas espiando a un grupo de niños del orfanato desde el otro lado de la verja con mirada inquisitiva. Un día, entra en el recinto y secuestra a una niña. Durante la huida, golpea violentamente a una de las monjas más ancianas del orfanato, que casi se rompe los huesos al caer contra el suelo.

¿Terrible, verdad? Ya debes de estar empezando a odiar a este tipejo tan desagradable. Pues hay más.

Este villano se sale con la suya y escapa con la niña. La lleva a un piso franco y la encierra en una habitación. Tiene a la niña sin comer durante días, alimentándola únicamente a base de agua rancia y amarillenta.

A estas alturas ya querrás que alguien dispare a este tipo, ¿verdad?

Pues ahora es cuando viene la historia desde el punto de vista de nuestro presunto villano:

Gabriel es un hombre triste y solitario. Una pena que ha arrastrado por diversos traumas de la infancia, acaecidos durante su residencia en un orfanato donde era maltratado día y noche por las monjas. Hasta que un día, decidió fugarse. Pero en el último momento, cuando estaba a punto de saltar la verja exterior, el guarda del recinto lo pilló infraganti. Como castigo, quiso apalearlo allí mismo. Pero un perro con el que Gabriel solía jugar en el patio, saltó en su ayuda, atacando violentamente al guarda. Gabriel aprovecha el momento para escapar.

Después de ese día, decidió tatuarse la escena del perro atacando al guarda, como remembranza del momento y del héroe peludo que le salvó la vida. Y aunque pasaron los años, el duro recuerdo de aquellos años no se borraba con el tiempo. Ni tampoco las cicatrices del maltrato, que quedaron para siempre en su rostro. Pero lo peor para Gabriel no era eso, sino pensar que otros niños seguían allí, sufriendo, año tras año. Entonces decidió intervenir y trazó un plan: Sacaría de allí a alguien que pudiese testificar de su lado contra el orfanato. Necesitaba la ayuda de un niño que estuviese viviendo aquello en su propia carne, en el presente.

Gabriel dedicó unos días a vigilar el recinto, en busca de alguien. Tenía la esperanza de que las cosas hubiesen cambiado, pero al contrario: habían ido a peor. Descubrió que la comida que le daban a los niños no era más que sobras que amontonaban en un almacén lleno de ratas. Hasta vio como una monja propinaba una dura paliza a una niña, simplemente por hacer más ruido de la cuenta mientras jugaba en el patio. Repugnado, entró al orfanato, agarró a la niña y golpeó a la vieja monja que tantas palizas le propinó a él y los otros niños durante su infancia. Escapó. Se llevó a la niña a un piso franco y la dejó en una habitación para que se calmase, dándole de beber únicamente agua con un digestivo para que echara toda la comida tóxica que había estado ingiriendo. Después del lavado de estómago y cuando la pequeña estaba más tranquila, Gabriel habló con ella y le explicó la situación. Entonces, fueron a la policía y juntos denunciaron a aquel orfanato de pesadilla.

Es la misma historia, desde dos puntos de vista completamente distintos.

Aún conociendo el contexto y estando sobre aviso, apuesto a que al principio te caía mal éste personaje. Pero ahora, al conocer la historia completa, has cambiado de opinión, ¿verdad? Así es como debe jugar un escritor con la información que suministra al lector: en pequeñas dosis y aquellas que más le convienen. Y cuando llega el clímax y se revela el pastel, la sorpresa está servida.

Pero también puedes ir más allá: Puedes engañar dos veces al lector con el mismo truco, quizá incluso tres. Basta con amontonar falsas premisas una encima de otra, hasta descubrir cuál de todas es la verdadera. Esto, presumiblemente, se debe revelar al final.

¿Y si Gabriel, en realidad, lo único que quiere es vengarse de una forma repulsiva y terrible? Quizá su plan consiste en asesinar a la pobre niña y acusar a las monjas del crimen.

O puede que simplemente esté interesado en vengarse, en lugar de en ayudar a los otros huérfanos. Lo que revelaría que Gabriel es más egoísta y perverso de lo que nos dio a entender al contar su versión.

Quizá solo piensa en el dinero y en ganar una indemnización por lo que le hicieron.

O puede que esto último solo sean excusas para no perder su fama de hombre temible y siniestro.

Un detalle puede cambiarlo todo.

El Red Herring

En literatura, un red herring es una falsa pista que lleva a los lectores o personajes hacia una falsa conclusión. Se trata de utilizar una maniobra de distracción, para que el auténtico propósito pase completamente desapercibido.
El mejor ejemplo que se me ocurre y que ilustra esto a la perfección es Severus Snape en Harry Potter y la Piedra Filosofal. El profesor Snape es presentado como un hombre siniestro y oscuro, que desprecia al protagonista y que además realiza acciones que le incriminan como antagonista. No obstante, para sorpresa de todos, Snape no solo no era enemigo del protagonista, sino que trataba de protegerle del verdadero villano que, gracias a las falsas pistas que incriminaban a Snape, pudo pasar desapercibido hasta el final.

El fin puede justificar los medios, pero no los motivos

Las acciones no siempre revelan la autenticidad del personaje. Lo que realmente muestra a un personaje tal y como es es la motivación que le mueve a realizar esas acciones.

Un ejemplo sobre este último punto:

Un personaje salva a un niño de un incendio. Vamos a plantear dos motivos posibles:

Opción A: Iba paseando por la calle, vio un incendio y escuchó a un niño gritar. Se envalentonó, entró y lo salvó.

Opción B: Estaba robando en una casa. La casa vecina se incendió. Vio que la policía y los bomberos empezaron a rodear la manzana. No podía salir de allí con la policía en la puerta, porque no era su casa. Por miedo a ser descubierto, recogió a un niño que fortuitamente encontró acorralado por las llamas. Argumentando que entró a la casa porque escuchó al niño gritar mientras paseaba, se salva de la acusación de ladrón y se convierte en héroe.

Desde el punto de vista de la policía, los bomberos y los vecinos en bata, ese hombre es un héroe. No importa si su motivación fuese A o B, porque los otros personajes ignoran los detalles que completan la historia. Si el autor así lo quiere, puede incluso engañar al lector y hacerle pensar que el ladrón es un héroe. Basta con omitir el hecho de que es un ladrón y que su motivación era la supervivencia. Si no hubiese sido por la situación, esa persona habría abandonado al niño sin más. Aunque también es divertido indignar al lector, mostrándo como los personajes elogian a un criminal por algo inmerecido. Todo depende de cómo quieras gestionar esa información, de cuándo quieras revelársela al lector y por qué.

No tengas miedo en manipular la información de tu novela o relato, omitiéndola o tergiversándola. El truco está en no mentir  nunca esplícitamente. Si lo haces, aunque solo sea una vez, perderás la confianza del lector. En cierto modo, un escritor es como esos abogados que buscan recovecos legales para exculpar a un criminal. Todo en pos de una narrativa dinámica y llena de sorpresas.

12 trucos que mejorarán tus textos al instante

19

Puedes tener el mejor argumento del mundo y los personajes más carismáticos y entrañables jamás creados, pero sin una buena ejecución, tu historia se quedará coja. El cómo cuentes tu historia es un factor fundamental, pues determinará la fuerza de tu libro para atrapar al lector. Es cierto que unos buenos personajes o algo interesante que contar es un aditivo en la lectura, pero de nada nos sirve si no sabemos cómo aprovecharlo adecuadamente.

No puedo convertirte en un maestro de la narración con un puñado de consejos y dos palmaditas en la espalda, nadie puede. Forma parte de ti querer mejorar cada día tanto tu expresión escrita como tu capacidad para contar historias. Lee a los mejores y aprende de ellos, es el mejor consejo que puedo darte. Pero oye, ya que estás aquí voy a adelantarte trabajo. Te facilitaré una serie de trucos que, aplicadas debidamente, mejorarán de manera notable tu capacidad narrativa.

1. Cuanto más rara es una historia, más creíble resulta

Suena extraño, pero es así. La singularidad da credibilidad. Si cuentas una historia donde abundan los clichés y la resolución de la mayoría de situaciones es demasiado evidente, corres el riesgo de aburrir y de volverte predecible. Aunque escribas sobre dragones y magos, si sabes cómo hacerlo, podrás lograr que lo imposible parezca totalmente factible. Ya sabes lo típico que suele decirse de los grandes escritores; «menuda imaginación tiene, ¿no? Parece mentira que todo eso haya salido de su cabeza». Pues tal cual.

2. No abuses de los clichés lingüísticos

Cuando se habla de clichés lingüísticos, nos referimos a expresiones orales o escritas que se han repetido en exceso en la lengua castellana, hasta tal punto de haber generado una expresión en sí misma. El problema de esto radica en que, las palabras que componen dicha expresión, carecen de un valor semántico real, pues se utilizan por pura inercia. Recurrir a este tipo de clichés con demasiada frecuencia delata la ausencia de vocabulario. Y como consecuencia, usar estas muletillas porque sí, independientemente de si tienen o no cabida en el texto, denota una falta terrible de imaginación. Muchos de estos clichés, además de ser repetidos, tienen un defecto a nivel lingüístico. Siendo la mayoría de ellos redundantes en su expresión. Por ejemplo, tanto “Horizontes lejanos” como “Persona humana” son redundantes en sí mismos. Un horizonte siempre va a estar lejos, pues la propia definición lo evalúa así. Del mismo modo, una persona sólo puede ser humana, por lo tanto es absurdo e innecesario especificar su condición.

3. Usa adecuadamente los adjetivos durante las descripciones

Un adjetivo adecuado en la descripción adecuada vale más que mil palabras. Consulta diccionarios de adjetivos para determinar la mejor opción. Nunca uses un adjetivo (o una palabra en general) cuyo significado desconozcas. Escribir con palabras raras no hace que seas mejor escritor, más bien todo lo contrario, parecerás alguien pretencioso y con una mala capacidad comunicativa. Tampoco abuses del “muy”; es preferible escribir colosal, antes que decir que algo es muy grande.

4. Sé consciente de lo que escribes

A veces estamos tan absortos en lo que queremos contar o en la idea que queremos transmitir, que no prestamos atención al propio texto. Las palabras son los ladrillos que constituyen el conjunto total de la obra y si no se colocan adecuadamente esos ladrillos, difícilmente vamos a tener control de nuestro propio texto. A la hora de escribir, es frecuente recurrir a montones de frases, dar rodeos, poner demasiados ejemplos, definir una y otra vez la misma idea con diferentes palabras… cuando todo eso podría ahorrarse y resumirse con una simple frase que expresa a la perfección aquello que queremos decir.

5. Revisa siempre tus textos

Esto puede parecerte algo obvio, pero no todo el mundo entiende lo necesario que es revisar un texto una y mil veces. Publicar un texto que solo has leído una vez es tan peligroso como salir de viaje sin haber comprobado la llave del gas. No solo se trata de minimizar las faltas de ortografía, sino de evaluar la propia coherencia del discurso y asegurarse de que todos los elementos que componen la obra funcionan como deberían. A menudo tendemos a escribir dándo por sentado que nuestros lectores entienden la intención con la que expresamos el texto, hasta que nuestro lector beta nos confiesa que no ha entendido absolutamente nada. Y eso suponiendo que tengas un lector beta, ¿te imaginas sacar una novela al mercado habiendo sido tú el único lector? Como mínimo, comparte tu manuscrito con dos o tres personas de confianza. No sin antes haberle dado un buen repaso al texto, de principio a fin.

6. No abuses de los adverbios terminados en “mente”

Confiesto que ésta es mi debilidad. Las palabras que terminan en “mente” son palabras compuestas que se han construido añadiendo al adverbio la terminación o sufijo de -mente. Algunos ejemplos: prácticamente, fácilmente, comúnmente, dulcemente, suavemente, fuertemente, sutilmente, amablemente… Sin embargo, el uso reiterado de esta terminación empobrece el texto y quita valor descriptivo al mismo. Recurrir a palabras terminadas en -mente es, a fin de cuentas, un comodín que facilita la tarea de describir a cambio de darle simpleza al texto. Existe una cantidad ingente de este tipo de adverbios y, más concretamente, algunos de ellos son muy recurrentes. Es raro que transcurra un día entero y no hayas abusado de algunos de ellos en cualquier conversación cotidiana. El problema está en abusar de ellos cuando escribimos.
Haz la prueba: Coge cualquier texto que hayas escrito y subraya todas aquellas palabras terminadas en -mente. Si hay más de dos o tres por párrafo, consideralo un problema. ¿Pero exactamente por qué está mal abusar de ello? Porque estás privándote de buscar sinónimos y palabras más poéticas para la ocasión. No digas “la acarició suavamente” cuando puedes decir “la acarició con suma delicadeza”. No digas que “el lobo le mordió fuertemente” cuando puedes decir que “el lobo apretó sus fauces con dureza”. No digas “firmemente”, cuando puedes decir “con firmeza”. Pero no te confundas, no está mal utilizar este tipo de adverbios, ni es incorrecto según la RAE, ni nada del estilo. Simplemente (nunca mejor dicho), es más enriquecedor un texto que recurre a sinónimos y juegos de palabras, antes que resumirse en un «simplemente». A la hora de describir te haces un flaco favor.

7. Usa frases cortas

Si no eres Carlos Ruiz Zafón, el juego de las frases kilométricas no te va a funcionar. El mundo ha cambiado mucho desde aquella época en la que el hombre pensaba que los truenos eran provocados por el martillo de Thor y los eclipses constituían un mensaje divino. Ahora no necesitas buscarle un significado poético a todo lo que plasmas en una novela. Simplifica. Sé minimalista. Los textos con frases rimbombantes ya no sorprenden a nadie.

8. No abuses de la subordinación

Aquellos que cometen el error anterior también acostumbran a abusar de las frases subordinadas. Y, por poco que subordines una frase corta, ya la estás alargando. La subordinación es una cuestión de ritmo y hay que tener muy presente el tempo de la escena antes de recurrir a las subordinaciones. Este es el primer consejo que te daría un buen periodista: no subordines más de lo estrictamente necesario. Un terrible caso de oración subordinada hasta el hastío: «El hombre, que ayer vio como una sombra entraba en su sótano, bajó aquellas escaleras oscuras presa del miedo y, recordando la historia sobre fantasmas que su abuela le había contado la semana pasada, tragó saliva antes de, con cuidado y sigilo, bajar el último escalón.»

9. No utilices «el cual»

Tu mayor enemigo a la hora de escribir: el cual. Vamos, el clásico: «el hombre entró en la habitación, en la cual había un cuadro de su esposa.» Una configuración narrativa muy típica en escritores inexpertos que no encuentran la forma de hacer referencia al sujeto que acaban de mencionar sin recurrir a este malsonante juego de palabras. El cual es un pronombre relativo, cuyo uso está muy alejado del que tanto solemos ver en ciertos relatos amateur. No solo ensucia el texto, sino que además se considera una falta de ortografía, pues su aplicación de ese modo es totalmente incorrecta.

10. Utiliza un lenguaje coloquial en los diálogos de tus personajes

La comunicación que ejercen los personajes entre sí es tan importante como la que mantiene el narrador con el lector. Los diálogos son un aspecto esencial, que deberás cuidar y revisar minuciosamente. Un error muy común, que cometen los escritores menos avezados, consiste en refinar demasiado los diálogos de los personajes, utilizando un lenguaje que dista mucho de ser acorde con el personaje. Es decir, el escritor redacta los diálogos del mismo modo que su propia voz narrativa. Esto da lugar a piratas y maleantes con una sapiencia etimológica asombrosa y una expresión oral digna del discurso de un rey. Esto resta coherencia a los personajes y la historia pierde credibilidad.

11. Utiliza correctamente el punto, la coma y el punto y coma

La mejor forma de ahogar a una persona no es metiéndola debajo del agua, sino dándole para leer un texto sin puntos ni comas. Estos signos de puntuación marcan el ritmo y el sentido de cualquier texto. Cambiar una coma por un punto, o viceversa, cambia por completo el significado de la oración. Aprender a utilizar correctamente el punto, la coma y el punto y coma es fundamental para cualquier escritor.

12. Disfruta escribiendo

Da igual lo bien que escribas si no lo disfrutas. La clave de este oficio es divertirse y motivarse, aprender y mejorar. De nada te van a servir todos los consejos del mundo si a la hora de ponerte delante de un papel te desquicias. Déjate llevar, no conviertas el arte en deber. Escribe porque te guste escribir, no importa si lo haces mal al principio, pues cada frase te hace mejorar un poco más.
Espero sinceramente que esta guía básica te haya ayudado. Ojalá te facilite las cosas la próxima vez que te sientes a escribir una historia.

¿Conoces más trucos como estos? Ya te adelanto que hay muchos más. Aunque, para empezar, estos son los más fáciles de aplicar. ¡Buena suerte!

Cómo escribir una novela histórica y no morir en el intento

8

Las novelas de ficción histórica forman parte de un género literario que combina personajes de ficción y tramas ficticias con personajes, escenarios y hechos históricos. En las novelas históricas, puedes seguir a una familia de campesinos en la Francia medieval o a un grupo de aristócratas durante la Revolución Industrial. Sin embargo, independientemente del enfoque narrativo, todas las novelas de ficción histórica comparten características comunes que sirven para distinguir el género. Aunque usualmente están densamente escritas, llenas de detalles y hechos históricos, las novelas históricas a menudo dan vida a un periodo histórico de una forma atractiva y memorable para el lector. Desde ahí, estas son sus otras características principales más reseñables:

El entorno histórico

La característica principal de este tipo de novelas es un entorno histórico realista. No tanto como en otros géneros, la ficción histórica se sostiene sobre una base objetiva y fiel a la realidad. Las novelas históricas se ubican en un período de tiempo generalmente de 20 años o más en el pasado, uno en el que el autor no ha vivido. Tras un exhaustivo trabajo de documentación, el escenario cobra vida mediante retratos detallados y concretos de la geografía, la cultura, la sociedad y las costumbres de ese escenario. Sarah Stone y Ron Nyren, en «Deepening Fiction«, escriben que «las descripciones de los detalles hacen que el escenario histórico cobre vida». Esto es clave en cualquier novela histórica.

Una novela histórica puede o no referirse a personas y eventos reales del período de tiempo que describe y, a veces, también puede incorporar elementos de fantasía, aunque manteniendo siempre la base histórica. No hay que confundir este punto con una ucronía.

Personajes auténticos

Otra característica de las novelas de ficción histórica es el realismo de los personajes. Aunque los personajes principales suelen ser imaginarios, los personajes secundarios tienden a ser personajes históricos reales. Si bien los personajes principales pueden no jugar un papel central en la narrativa de la novela, por lo general son más importantes que los entornos y eventos que los rodean. Y se profundiza más en ellos que en los auténticos protagonistas históricos de ese momento, pues la auténtica acción narrativa recae sobre los personajes principales como las figuras literarias que son. Joyce G. Saricks, en «La guía para lectores del género de ficción«, explica que la ficción histórica orientada a los personajes «a menudo proporciona una descripción muy íntima del protagonista«. Los personajes históricos y reales, sin embargo, también tienen un cuidado deliberado por parte del escritor. El personaje debe representar con precisión las ideas, opiniones, comportamientos, valores y hábitos del período de tiempo elegido de la novela, ya sea real o ficticio.

El entendimiento cultural

Las novelas de ficción histórica, cuando se desarrollan efectivamente, también se caracterizan por la comprensión cultural. Al desarrollar una novela de ficción histórica, un escritor debe experimentar imaginativamente la vida desde la perspectiva de un personaje dentro del entorno de la novela. Un escritor también necesita usar con precisión la información objetiva, a fin de no tergiversar el período histórico. Stone y Nyren explican que «los forasteros de una cultura a menudo crean, sin darse cuenta, personajes cuyos valores e ideas básicas reflejan los de su propia cultura en lugar de los que corresponden a su cultura, lo que hace que el trabajo sea poco realista». La comprensión cultural también abarca esa conciencia y sensibilidad a las demás culturas, así como una representación justa de todos los puntos de vista divergentes. La trama de una novela de ficción histórica puede no solo reflejar los problemas y preocupaciones del período elegido, sino que también puede explorar temas de otros ámbitos más atemporales, pero siempre desde la perspectiva sociocultural del periodo en el que transcurre la historia.

Antes de escribir una novela histórica…

Si estás decidido a embarcarte en esta cruzada literaria, estos consejos te ayudarán a sobrevivir en el largo viaje que te aguarda:

Documéntate fuera de Internet

La mayor ventaja de Google es también su mayor defecto: el acceso a cualquier tipo información habida y por haber. La premisa es que cualquiera puede subir contenido a Internet y decir lo que le venga en gana. Y por lo tanto, la información que puedes encontrar en la red es tan verdadera como falsa. Por este motivo, a la hora de planificar una novela histórcia, seguramente encuentres información más fiable en la biblioteca de tu pueblo que en Wikipedia. No exagero. Nuestra querida Wikipedia es tremendamente útil a la hora de cotejar datos superficiales o poco relevantes, sobre todo a la hora de documentarnos para una novela donde el rigor histórico no es lo más importante. Pero si estás trabajando en una novela histórica, ¡huye de ella! En cualquier universidad o biblioteca pública encontrarás la documentación que necesitas y también podrás constatar su veracidad con fuentes más fiables.

Aunque no hay que estigmatizar Internet entero, porque en él hay información tan útil y valiosa como la que puedes encontrar en una biblioteca (si es cierto que yo he llegado a encontrar en bibliotecas cosas que no estaban en Internet), pero hay que saber dónde buscar. En la red podrás encontrar información útil, sí, pero deberás acudir a fuentes oficiales relacionadas con el tema que estés tratando. Por ejemplo, si es una novela histórica que se desarrolla en Venecia en pleno Renacimiento, podrás encontrar lo que buscas en la web oficial del patrimonio histórico de la localidad o en la web de la propia Universidad de Venecia (eso sí, en italiano). Lo que nos lleva al siguiente punto.

No te limites a tu idioma

El español es maravilloso y es la segunda lengua más hablada del mundo, pero no todo el conocimiento está en español. Es más, si la ambientación histórica que buscas no tiene una base en España o en Latinoamérica, lo más lógico sería pensar que la información más fidedigna al respecto estará en su lengua de origen, ¿no? Si tu historia se ambienta en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, lo más adecuado sería que buscases información en francés. Y ahora me dirás: «pero es que mi novela está ambientada en Corea, ¿tengo que aprender coreano?» No, no hay que ser tan extremos… Siempre habrá información sobre el tema que buscas en tu idioma, pero por intentar ir un paso más allá y comprobar cómo se entiende la historia en otros países no pierdes nada.

Si sabes español e inglés, dudo que haya algo en el mundo que no se exprese en un idioma que entiendas. Y si hablamos de documentación histórica ten por seguro que, ya sea haciendo la búsqueda en inglés o en español, terminarás encontrando exactamente lo que estabas buscando.

Los detalles y el aprendizaje

Las novelas históricas gustan principalmente por un motivo: el lector disfruta sumergiéndose en ese periodo histórico porque aprende historia al mismo tiempo que vive una aventura. Si eres un fanático de la historia, o de un periodo en particular, es lógico pensar que disfrutarás como nadie de una novela ambientada en un paisaje histórico diferente al que te ha tocado vivir. Por otro lado, nadie quiere que le engañen o tergiversen su visión de algo que ya conoce o que quiere conocer lo mejor posible. Por eso los detalles y el rigor histórico son imprescindibles en este género. Como autor, no te estás dirigiendo a alguien que simplemente quiere escuchar una historia ficticia y entretenerse; tu discurso va dirigido a un lector hambriento de conocimiento veraz, histórico y preciso, sobre esa época que tú has elegido, y además quiere que el viaje sea entretenido. ¿Podrás hacerlo?

Estas son solo algunas indicaciones, las más básicas, que te ayudarán a dar tus primeros pasos en la construcción de una novela histórica sin morir en el intento. Es un género difícil, por no decir el que más, por todo el trabajo de documentación adicional que conlleva. Pero, una vez consigues sumergirte en la obra, ya seas lector o escritor, es de los géneros más divertidos, apasionantes y gratificantes.

20 historias de terror contadas en dos frases (4ª parte)

31

20 historias de terror contadas en dos frases

(4ª parte)

Un año más sigo con la línea de microrrelatos de terror. Este post es una continuación de 20 historias de terror contadas en dos frases (parte 1), 20 historias de terror contadas en dos frases (parte 2) y 20 historias de terror contadas en dos frases (parte 3). Al igual que el año pasado, la autoría de cada relato corresponde a su autor expuesto en la sección de comentarios. El resto de microrrelatos son de cosecha propia. Espero que os gusten. No, mejor aún, espero que os maten de miedo.

barra

~1~

¿Alguna vez te preguntado cómo seria la vida sin ojos?

No te preguntes más… mañana lo sabrás.

barra

~2~

Me encantaba el olor de su pelo.

Tendría que haber empezado a comermelo por los pies.

barra

~3~

Mi mamá dice que no pasa nada, que solo es un montón de ropa sobre una silla en la oscuridad.

Pues ese montón de ropa acaba de toser.

barra

~4~

Alguien lleva una hora mirando mi ventana desde la calle.

Es aterrador vivir frente a un cementerio.

barra

~5~

Los payasos no son peligrosos.

Ya he matado a tres y ninguno se defendió.

barra

~6~

He quedado esta noche en mi piso con unos amigos.

Espero que les guste la carne humana para cenar.

barra

~7~

Mi madre me ha regañado por llegar anoche tan tarde a casa.

Pero llevo desde ayer sin ir.

barra

~8~

«No estás solo»

Una frase que puede ser tan reconfortante como aterradora.

barra

~9~

Si sigues llorando nos encontrará.

Y esta vez no dejaré que me pegue a mí primero.

barra

~10~

No bromees con la ouija.

La última vez que la hice mi hermano todavía estaba vivo.

barra

~11~

Está lloviendo.

Ah, solo es sangre.

barra

~12~

¿No es ese tu padre?

¿Qué hace en el tejado a estas horas?

barra

~13~

¿No tienes perro?

¿Y entonces quién está aullando en el garaje?

barra

~14~

Se me ha escapado por un pelo.

La próxima vez dispararé antes de reírme.

barra

~15~

La luz del porche se ha quedado encendida.

Ahora esas cosas nos encontrarán.

barra

~16~

¿Cómo te hiciste esas cicatrices?

Es como si le hubieses arrancado la cara a alguien para ponértela.

barra

~17~

Quedan 24 horas para que se acabe el mundo.

Y yo aquí, sin poder moverme.

barra

~18~

No me gusta la fruta, está llena de gusanos.

Pues como tú.

barra

~19~

¿Crees que cabrá en una maleta?

Si lo descuartizas seguro que sí.

barra

~20~

Cuando leas esto ya será demasiado tarde.

Está detrás de ti.

12 recursos y herramientas digitales para escritores

7

Aquí tienes una compilación de herramientas, utilidades y recursos para facilitarte el oficio de escribir. Solo tienes que hacer click sobre el título de cada herramienta para acceder directamente a ella.

Procesador para organizar el texto

yWriter

Esta herramienta sencilla y práctica nos permite organizar un texto extenso y ordenarlo en capítulos y escenas. Ideal para aquellos a quienes les cuesta poner en orden las ideas. También permite añadir notas, un recurso que te será de extrema ayuda para no dejarte nada en el tintero. Si eres de los que prefieren escribir el borrador a ordenador, antes que con lápiz y papel, ésta es tu herramienta.

Procesador para escribir guiones

Celtx

Este programa es ideal para guiones de cine y televisión. El inconveniente que tiene es que es de pago, aunque permite 15 días de prueba gratis. Si sueles escribir muchos guiones de este tipo, es realmente cómodo apoyarse en Celtx y todas las ventajas y ayudas que ofrece a la escritura.

Generador de mapas de fantasía

Azgaar’s Fantasy Map Generator

¿No sabes qué forma darle a ese mundo de fantasía para tu novela? Aquí tienes un generador de mapas que te permite crear mapas de manera aleatoria y editar los detalles. El inconveniente es que está en inglés y es algo difícil de dominar al principio al ser poco intuitivo de usar. Por lo demás, es una excelente herramienta para tener una visión global del mundo; de las distancias entre ciudades, fronteras, accidentes geográficos, etc.

Compendio de seres mitológicos

SeresMitológicos.net

Si necesitas un bestiario para el mundo fantástico que has creado, esta web hace una clasificación muy completa de muchas de las criaturas mitológicas de distintas culturas y de la propia literatura y de juegos de rol. La información aportada no es del todo cierta en algunas de ellas, pero como referencia o inspiración no viene nada mal. Su organización, presentación y disposición es sencillamente genial.

Generador de nombres aleatorios online

Random Name Generator

¿No tienes ni la más remota idea de cómo nombrar a tus personajes? Existen multitud de generadores de nombres aleatorios online, que te facilitan nombre y apellidos, con sus respectivos orígenes. Esta herramienta es ideal para personajes terciarios, pero no la recomiendo para personajes principales ni secundarios, a estos prefiero dedicar un rato a meditar sus nombres.

Listado de nombres (más origen) para tus personajes

Behind The Name

Behind The Name (Detrás del Nombre, en inglés): Probablemente la mejor enciclopedia de nombres que existe. Al menos la que más cuidado tiene a la hora de desglosar el significado. Existen muchas páginas que se inventan el origen de los nombres, pero ésta realmente se vuelca a la hora de ofrecer información fidedigna sobre el origen y herencia cultural de cada nombre.

Listado de apellidos (más origen) para tus personajes

Behind The Surname

Derivado de Behind The Name. Behind The Surname ejerce la misma función y del mismo modo que la web de la que deriva, con la diferencia de que se trata de apellidos, y no de nombres. Con ella puedes disponer de apellidos de distintas culturas, épocas y países. Una herramienta imprescindible para hacer coincidir el origen de un personaje con su nombre y apellido.

Generador de nombres para fantasía

Fantasy Name Generators

Fantasy Name Generators es un pequeño tesoro escondido que descubrí no hace mucho. Si te gusta el género de fantasía, estás de suerte. Se trata de un generador de nombres y apellidos «inventados», pero que comparten una raíz y una derivación con criaturas y razas fantásticas. Increíblemente útil si estás escribiendo algo con elfos, orcos, o cualquier criatura inventada.

50 preguntas que tienes que hacerte durante la creación de un mundo fantástico

Inteligencia Narrativa

Uno de los artículos más recurrentes de Inteligencia Narrativa: las 50 preguntas que tienes que hacerte durante el proceso de creación de un mundo fantástico. Ideal para no dejarte cabos sueltos mientras inventas un universo entero. Recuerda que los detalles son la clave y aportan credibilidad a los mundos fantásticos, por eso estas 50 preguntas son tan importantes.

70 preguntas que tienes que hacerte para crear un personaje

Inteligencia Narrativa

La complejidad de un buen personaje es tal, y sus detalles son tantos, que a menudo se nos escapa el desarrollo de aspectos fundamentales del mismo. Para asegurarte de que construyes en su totalidad un personaje multidimensional, responder a estas preguntas te ayuda a no dejarte ningún cabo suelto. Obviamente, no es necesario que sometas a este interrogatorio a cualquier personaje, basta con que sean los personajes principales.

Búsqueda de plagios

Plagiarisma

Los escritores a menudo olvidamos la amenaza que suponen los plagios. Internet está lleno de peronas con muy poca imaginación, que prefieren robar un texto antes que revanarse los seso en busca de una idea original. Plagiarisma es una web que te permite detectar posibles plagios de tus escritos en la red. Es online, aunque también tiene su versión de descarga, por lo que puedes usarlo fácil y cómodamente.

Aplicación de móvil para escritores

Writer

Un escritor tiene que ir siempre acompañado por una libreta y un boli, pues nunca sabe cuándo y dónde le asaltará la inspiración. Writer es la herramienta perfecta para estos casos. En lugar de tener que llevar siempre papel y lápiz, puedes contar con tu móvil para cumplir la misma función. Writer es una aplicación de texto, similar al Word, aunque bastante más simple. Está diseñada especialmente para realizar anotaciones rápidas. Muy útil y altamente recomendable.