¿Qué es un seudónimo?

Un seudónimo de escritor es un apodo, un nombre alternativo que utiliza el escritor para firmar sus obras. No hay reglas que determinen cómo debe ser un seudónimo, ya que es algo que queda enteramente a elección del escritor. Aún así, es conveniente tener en cuenta una serie de aspectos estéticos y prácticos, antes de decantarse por un seudónimo.

¿Para qué se utiliza? ¿Por qué elegir un seudónimo?

Los seudónimos pueden cubrir muchas y distintas funciones:

Para mantener en el anonimato al escritor.

Este uso se extendió mucho en la Edad Media, sobretodo si se escribía algo que contrariaba la palabra de Dios. Si no querías terminar en la hoguera, te convenía ser un enigma para el mundo. A día de hoy también hay escritores que se ocultan detrás de un seudónimo, por motivos personales. No obstante, vivimos en la era de los medios de comunicación, y con tantas redes sociales y tanta presión mediática, es absurdo pretender que un nombre falso nos alejará de los focos. Si tienes pensado recurrir a un seudónimo porque no quieres que te conozcan públicamente, me temo que tarde o temprano la gente dará contigo y con tu auténtico nombre. Nadie puede huir de los fans desde que existe Internet.

Para beneficiar al género.

Si te has especializado en un género concreto, o trabajas con dos géneros muy distintos, a veces es conveniente sopesar la posibilidad de tener dos seudónimos. Por ejemplo, si escribes terror, firmar como Doom Raven podría ser una buena idea. Pero cuidado, porque si a Doom Raven luego le da por escribir novelas románticas, quizá su apodo no guste tanto a sus nuevos lectores.

Porque tu nombre o apellidos reales son feos, difíciles de pronunciar o demasiado comunes.

Imagínate que te llamas José García, y decides firmar tus novelas con dicho nombre. ¿Sabes lo divertido que va a ser cuando un fan intente seguir tu trayectoria buscándote en Google? Entre los 133 millones de resultados con tu nombre y apellido, estarás tú. Por ahí, por la página 24 o 25. La mejor forma de ser invisible para tus lectores no es ocultándote detrás de un seudónimo falso, sino usando un nombre demasiado común.

Porque te apetece.

¿Quién no tiene un nick o un apodo en Internet? En esta era digital es muy común utilizar nombres alternativos en las comunidades 2.0, y no es raro que te guste tanto tu nickname que te gustaría usarlo como seudónimo. Es más, mucha gente es conocida por su nickname antes que por su nombre propio y no es mala idea utilizar dicho apodo como algo oficial. Si crees que tu nick funcionaría bien como seudónimo, adelante. También puedes inventarte un seudónimo simplemente porque te apetece, tu nombre real te resulta aburrido y quieres algo más dinámico. Todo vale.

Un seudónimo es como un tatuaje: es para toda la vida

Nunca, jamás, bajo ningún concepto, elijas tu seudónimo sin meditarlo profundamente durante un buen periodo de tiempo. Es como un tatuaje, algo por lo que serás conocido hoy y siempre. Será la marca por la que reconocerán tu obra y por más que quieras, no podrás cambiarlo una vez sea conocido. Ten mucho cuidado con qué firmas, del mismo modo que tendrías mucho cuidado con lo que te tatuarías. Recuerda que todos crecemos y evolucionamos y lo que hoy te parece genial mañana podría parecerte penoso. Con dieciséis años te puede parecer una idea genial firmar como Unicornio Arcoiris, pero si te conviertes en una celebridad, cuando tengas cuarenta años no creo que te haga mucha gracia firmar los libros bajo ese nombre.

Haz que suene bien

La aliteración (repetir uno o varios sonidos dentro de una misma palabra o frase) en los nombres es una idea estupenda para hacer que tu seudónimo sea melódico y fácil de recordar. Por ejemplo:

Isabelle Sanders
Jordan Jones
Daniel Dean
Amy Moore
Lucy Sinclair
Marley Temple

O seudónimos cuyos nombre y apellido rimen:

Alan Wagner
Jack Cadwell
Amy James
James Kade

La primera letra del apellido puede ser más importante de lo que crees

En las librerías, la mayoría de los libros que se encuentran a la vista fueron escritos por autores cuya primera letra de su apellido va de la F a la N. Es decir, que tu apellido empiece por F, G, H, I, J, K, L, M, o N te dará una ligera ventaja, siendo tus libros más fáciles de encontrar tus en las librerías. Este método no siempre es exacto, pues depende de la librería y de su forma de organizar las estanterías, además del número de anaqueles. También influye el tipo de autores y el género que predominan. Pero por regla general en casi todas las librerías la disposición es similar.

Codéate con los grandes en las estanterías

Este truco es más efectivo de lo que parece, pues que tu libro esté lomo con lomo con algún bestseller ayuda notablemente. Para poner este método en práctica, elige un autor célebre y toma como referencia las dos primeras letras de su apellido. Aunque ten en cuenta que debe pertenecer a tu mismo género, ya sea terror, ciencia ficción, fantasía… De lo contrario os tocará ir en distintas estanterías.

Sé original y único

Ten cuidado con no escoger un seudónimo que se parezca demasiado al nombre de alguien famoso. Huelga decir que, tener el mismo nombre que una celebridad tampoco es nada aconsejable. Por ejemplo, si te llamas Arturo Pérez (un nombre bastante común) y decides que ese sea tu seudónimo, cuando alguien pregunte por tu libro en una librería va a ser imposible encontrarlo entre toda la bibliografía de Arturo Pérez-Reverte. Y no busques únicamente competencia dentro de tu oficio, porque el nombre de un futbolista famoso o un pintor también podría llevar a la confusión a más de uno. Cuanto más claro y único sea tu seudónimo, mejor.

No te limites a nombres de personas para inspirarte

Si buscas un seudónimo original, no lo vas a encontrar mirando nombres y apellidos que ya existen. Sé creativo y opta por fuentes de inspiración alternativas. Busca nombres de ciudades, calles, montañas, ríos, lagos… las personas no somos los únicos seres con nombre propio, recuérdalo.

Relaciónate con tu género

No es buena idea encasillarse en un género, porque nunca sabes cuando te apetecerá dar el salto y cambiar. Aún así, si tienes un estilo peculiar y unas preferencias claras, puedes utilizar tu género como inspiración para tu seudónimo. Si escribes terror, tu apellido podría ser Cuervo. O cualquier palabra en otro idioma que signifique algo aterrador. Si escribes ciencia ficción, un apellido “futurista” podría ser una opción acertada. Todo depende del público al que te vayas a dirigir.

Tiene que gustarte (y mucho)

Ten en cuenta lo que un seudónimo representa: Si alcanzas un gran éxito como escritor todo el mundo te conocerá por ese nombre. Es imprescindible que te guste, que te sientas cómodo con él. Todos los consejos anteriores son prescindibles, éste no. Di el seudónimo en voz alta, repítelo una y mil veces, ¿te gusta? No, tiene que encantarte. Tómate el tiempo que necesites hasta dar con el nombre indicado, vas a tener que llevarlo contigo el resto de tu vida.

Ojo: Todos estos tips son sugerencias. No quiere decir que si tu seudónimo como escritor no cumple alguna o ninguna de estas características sea necesariamente malo. Estos consejos pretenden servirte de guía para facilitarte un poco más la vida, pero si estás firmando como José García, oye, no te preocupes, hay un montón de escritores famosos con nombres y apellidos comunes.

¿Ya tienes seudónimo? ¡Ve al siguiente nivel!

¿Y tú, cómo firmas tus escritos? ¿Usas tu nombre o te has inventado algún seudónimo?

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